Aumentan las incidencias médicas causadas por esta actividad

Los ‘runners’ sitúan en el mapa la medicina deportiva

Las unidades hospitalarias especializadas en dolencias relacionadas con el ejercicio físico cada vez tienen más pacientes no profesionales

Los ‘runners’ sitúan en el mapa la medicina deportiva
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La fiebre del running no solo se deja notar en los parques y calles de media España: también se palpa en las salas de espera de los hospitales. “Se están abriendo unidades médicas deportivas por todas partes. Hace diez años era impensable que se multiplicasen, y hace tan solo cinco años había muy pocas”, explica el doctor Julio de la Morena, jefe de la unidad de medicina del deporte del Hospital Universitario Sanitas de La Moraleja.

La cultura popular puede ser dañina

Practicar deporte puede ayudarnos a superar algunas dolencias. Pero los consejos de médicos que no sean especialistas en deporte o incluso la cultura popular pueden agravar algunas dolencias. El doctor De la Morena, del Hospital Universitario de La Moraleja, pone el ejemplo de la recomendación de nadar entre quienes tienen problemas de espalda. “No todos los estilos sirven: si se tiene una tendinitis en el supraespinoso es bueno fortalecer el hombro con deporte, pero nadar a crol, a espalda o incluso a braza no es bueno para esa patología”, ilustra.

No es para menos. Todos los médicos recomiendan hacer deporte: reduce el riesgo de hipertensión, de sufrir diabetes y problemas coronarios, disminuye los niveles de colesterol... Incluso se puede prescribir para combatir la depresión o la ansiedad, ya que cuando hacemos ejercicio liberamos endorfinas que aumentan la sensación de bienestar.

Pero, como en todo en la vida, hay que saber calibrar las dosis. “Nos encontramos con que ahora practica deporte más gente mayor que antes. A los 45 años no se puede entrenar como si se fuese a participar en unos Juegos Olímpicos”, opina el doctor Ángel Hernández, director de la unidad de medicina y traumatología deportiva del Hospital Universitario Torrelodones, de HM Hospitales.

En ambos centros reciben pacientes de todas las edades: desde niños que son deportistas de élite hasta personas de más edad que se lanzan a practicar algún deporte (manda el running, pero también es frecuente el pádel o el ciclismo) y quieren comprobar su estado físico.

“Nuestros pacientes son muy particulares porque a menudo no están siquiera enfermos, sino que buscan asesoramiento. Quieren una asistencia rápida y sofisticada, porque muchos de ellos están bien informados y entienden sus dolencias”, indica el doctor De la Morena.

Quienes se ejercitan a menudo presentan, además, unas características distintas a las del resto de la gente. “Sabemos que estos perfiles tienen una frecuencia cardiaca un poquito más baja que el resto. Cuando les hacemos un electrocardiograma aumentan los volúmenes de las cavidades cardiacas y los espesores de las paredes del corazón. Un médico que no sea especialista en deporte puede confundir este cuadro con una cardiopatía”, subraya De la Morena.

Estas son las lesiones más frecuentes

Las lesiones más frecuentes que sufren los deportistas no profesionales son las que los especialistas incluyen bajo el calificativo de sobreuso. “La gente poco acostumbrada a hacer deporte puede sufrir tendinitis rotuliana, fascitis plantar o lo que llamamos rodilla del corredor, que al final es una sobrecarga que produce dolor femorrotuliano”, indica el doctor Julio de la Morena, del Hospital Universitario Sanitas de La Moraleja.

Lesiones musculares y contracturas se sitúan también entre las más comunes para los runners. Aunque la fiebre por este deporte puede afectar también a la mente. “Algunos pacientes llegan a tener problemas en su vida personal, con la familia y la pareja, por la tensión a la que se someten”, señala el doctor Ángel Hernández, del Hospital Universitario Torrelodones. Una muestra de lo serio que se toman algunos salir a correr.

Los especialistas aconsejan a todo aquel que practique deporte de forma más o menos regular (a partir de dos o tres sesiones semanales) que se haga un chequeo médico anual. “Debemos ser conscientes de que el deporte conlleva unos riesgos”, recuerda De la Morena.

“Cada persona debe adecuar la práctica del deporte a su edad y condición física”, apunta el doctor Hernández, que en su día fue deportista de élite (siete veces campeón de España de salto de longitud).

Chequeos completos

Conocer el estado de forma y hasta dónde se puede forzar es una de las razones por las que se multiplican las peticiones de chequeos deportivos en los hospitales especializados. “Además de electrocardiograma y espirometría, realizamos una prueba de esfuerzo máximo en la que se pone el corazón al 100% y vemos cómo reacciona”, ilustra De la Morena. Algunos pacientes quieren conocer sus umbrales aeróbicos y anaeróbicos, los consumos máximos de oxígeno, cuál es su frecuencia cardiaca máxima, qué tal es su recuperación... Con esos datos, los médicos pueden saber en qué frecuencia cardiaca máxima debe entrenar el deportista (profesional o amateur) si quiere ganar resistencia o si, por el contrario, su intención es perder grasa.

Antecedentes de lesiones, problemas articulares, estudio de la dinámica plantar para corregir la pisada, analítica de sangre... Toda esa información puede ayudar al deportista a saber si el ejercicio que practica es demasiado o puede forzar más.

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