Seguimos con la mente puesta en la compra de vivienda

Hipotecas: ¿Aprendemos de los errores del pasado?

Hipotecas: ¿Aprendemos de los errores del pasado?

Dicen que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Sinceramente, esperemos que en lo que a la situación económica del país no sea así, aunque es precisamente lo que nos preguntamos en este artículo.

La crisis económica que comenzó hace ya 8 largos años ha ido dejando situaciones realmente devastadoras, familias que han visto cómo sus recursos se han visto minimizados, desahucios por doquier y escándalos económicos relacionados con dinero público. ¿Estamos aprendiendo de los errores cometidos anteriormente?

Seguimos comprando vivienda

Quizá sea parte de nuestro ADN. En España seguimos con la idea de comprar una vivienda, un concepto arraigado en nuestra mentalidad. El perjudicado de este arraigo es el alquiler, que aunque es considerado una alternativa válida, no es la prioritaria. De hecho según los datos del Banco de España, mientras que en 2013 el porcentaje de viviendas en propiedad era del 77,7% y el de alquiler del 15,4% (repunte del mercado de viviendas en alquiler y caída de la demanda de la vivienda en propiedad que podría explicarse debido a la entrada en vigor del fin de la desgravación por compra de primera vivienda en enero de 2013), ya al término de 2014, la vivienda en propiedad se empieza a mover en porcentajes previos a la crisis, un 78% frente al 14,9% de viviendas en alquiler (en 2010 el parque de viviendas se repartía de modo que el 79,4% de las viviendas eran en propiedad y el 14,9% eran en régimen de alquiler).

Aumenta por tanto la demanda de vivienda en propiedad y según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la compraventa de viviendas aumenta un 13,9% en julio de 2015 respecto al mismo mes del año anterior, siendo un 19,5% viviendas nuevas y un 80,5% viviendas usadas.

Debido al aumento de la demanda de vivienda en propiedad, aumenta también el precio de la vivienda, y es que según el INE, los precios de la vivienda han subido un 4,2% en el segundo trimestre del año en relación al trimestre anterior. Si diferenciamos entre vivienda nueva y vivienda de segunda mano, la tasa anual de los precios de la primera es del 4,9% (casi un punto más que en el trimestre anterior) y la tasa de la vivienda de segunda mano ha aumentado 2,7 puntos hasta llegar al 3,8%.

Además en cuanto a ejecuciones hipotecarias también se experimenta mejoría, en 2014 y según los datos del Consejo General del Poder Judicial, las ejecuciones hipotecarias disminuyeron un 2,3% en relación a 2013 –disminuyeron en 11 de las 17 Comunidades Autónomas-, es decir, 80.749 ejecuciones hipotecarias que supusieron la cifra más baja desde el 2009, exceptuando en 2011 cuando se registraron 77.854 ejecuciones hipotecarias. Aunque el lado amargo es que en 2014 aumentaron los lanzamientos un 1,3%, aunque este aumento no se refiere solo a vivienda habitual sino a todo tipo de inmuebles. En el segundo trimestre de 2015, las inscripciones de certificaciones por ejecuciones hipotecarias han disminuido un 6,5% según los datos provisionales que ha publicado el INE en relación a la Estadística sobre Ejecuciones Hipotecarias (EH).

Hipotecas con bajos diferenciales

Si a todo ello le sumamos que las entidades bancarias han movido ficha con una auténtica batalla por ofrecer la hipoteca con el diferencial más bajo, en torno al 1%, quizá sean muchos los que se pregunten si estamos ante las puertas de una segunda burbuja inmobiliaria. Esperemos que no.

Importancia de la formación e información bancaria

Por todo ello, para no cometer los errores del pasado, al menos aquellos que estén en nuestra mano, es muy importante la formación sobre materia bancaria, así como manejar toda la información clara y transparente sobre los productos bancarios a los que tenemos acceso y que podemos contratar, como por ejemplo en materia hipotecaria, conociendo bien todas y cada una de las ofertas que hay en el mercado, con todas las cláusulas claras y sin opacidad en los contratos.

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