La financiación se estabiliza tras bajar tipos y dar liquidez

El BCE estima que su artillería ya está logrando reactivar el crédito

El Banco Central Europeo estima que su batería de medidas no convencionales ha rebajado a mínimos históricos el coste de la financiación bancaria.

La evolución reciente confirma que las medidas de política monetaria del BCE se están transmitiendo paulatinamente a las condiciones de concesión de los préstamos y están respaldando, en última instancia, el crecimiento del agregado monetario amplio y del crédito”, reza el último Boletín Económico del Banco Central Europeo, distribuido ayer por el Banco de España.

En suma, el organismo que preside Mario Draghi estima que la artillería de medidas no convencionales que ha puesto en marcha –principalmente la bajada de tipos de interés a mínimos históricos; la barra libre de liquidez a la banca ligada a la concesión de crédito y su programa de compra de activos al estilo de la Fed estadounidense– están dando resultados.

Así, con los datos de cierre de julio, el informe resalta que los tipos de interés del crédito bancario registraron un descenso adicional en el segundo trimestre de 2015, “debido sobre todo a las medidas no convencionales adoptadas por el BCE”.

Las medidas de Draghi

Bajada de tipos: El BCE bajó los tipos al mínimo histórico del 0,05% hace un año.

Inyecciones de liquidez: Concedió una línea de liquidez a la banca condicionada a la concesión de préstamos, la TLTRO.

Compra de activos: Puso en marcha un programa de compra de activos similar al de la Fed.

En concreto, desde el tercer trimestre de 2014, cuando el BCE llevó el precio del dinero al mínimo histórico del 0,05%, el coste de financiación de las empresas de la eurozona han descendido 70 puntos básicos y el que pagan los hogares ha caído en 75 puntos básicos, recoge el documento. “Datos recientes correspondientes a julio sugieren que los tipos de interés aplicados a los préstamos bancarios han alcanzado mínimos históricos”, subraya el BCE.

En paralelo, el organismo destaca que pese a que aún son “significativas” las divergencias entre los costes de financiación que afrontan las empresas y familias de los distintos países de la zona euro, estas diferencias son “cada vez menores”.

En este entorno, el BCE constata que “el crecimiento de los préstamos al sector privado se va recuperando gradualmente” tras un prolongado periodo de contracción. Concretamente, el saldo de crédito concedido a empresas lograba crecer ya un 0,9% en julio en términos interanuales en la zona euro y reducía con fuerza su caída en España, donde el Banco de España cree que el saldo de financiación podría cerrar el año en positivo.

Con datos del segundo trimestre del año, el BCE estima que la financiación concedida a las empresas se ha estabilizado ya, volviendo a niveles de 2012, que a su vez son similares a los de 2004 y 2005 (aunque aún lejos de los picos de 2008).

El BCE cree que el estrechamiento de márgenes del negocio bancario, su barra libre de liquidez y las ventas de deuda pública por parte de las entidades tras la puesta en marcha de su programa de compra de deuda han incentivado este fenómeno.

Además, el programa de compra de activos del BCE, reivindica la institución, ha contribuido significativamente a reducir el coste de financiación que afronta la propia banca. Aunque ha aumentado ligeramente en el segundo trimestre de 2015, admite el BCE, el coste medio ha ido bajando en los últimos años y se sitúa en una tendencia bajista. En este marco, agrega, y ante la mayor competencia entre entidades, la banca ha relajado las condiciones de concesión de préstamos.

La eurozona solo ha recuperado el 40% de ayudas a la banca

Los Gobiernos de la zona euro han destinado desde el inicio de la crisis cerca de 800.000 millones de euros, el equivalente al 8% del PIB de la región, en asistir al sector financiero europeo. Sin embargo, el Banco Central Europeo estima que de esta cantidad solo se ha recuperado “ligeramente más del 40%”, un porcentaje que el organismo que preside Mario Draghi considera “relativamente bajo” en comparación con los montantes recuperados en otras crisis internacionales. El BCE expone como ejemplo el caso de Suecia que fue capaz de recuperar casi el 95% de los desembolsos presupuestarios que realizó al afrontar la crisis de 1991.

Las tasas de recuperación logradas hasta la fecha son particularmente bajas en Irlanda, Chipre y Portugal, mientras son relativamente altas en Países Bajos, apunta el BCE. Por otro lado, el BCE estima que, en comparación con anteriores crisis en las economías avanzadas, el deterioro de las cuentas de los gobiernos de la eurozona “fue peor”, a pesar de que se destinaron cantidades similares de ayudas públicas.

El organismo destaca que entre 2008 y 2014, la deuda pública de la eurozona incrementó en 27 puntos porcentuales, hasta el 92% del PIB, aunque sólo 4,8 puntos porcentuales de este aumento corresponden a las ayudas al sector financiero.

Asimismo, el BCE calcula que el apoyo prestado por los Gobiernos a las entidades ha representado un impacto negativo de 1,8 puntos porcentuales en el balance presupuestario de la región. Por países, el mayor impacto directo de las ayudas a la banca en el incremento de la deuda se observó en Irlanda (22,6%), por delante de Grecia (22,2%) y Chipre (19,4%).

En el caso de España, las ayudas al sector financiero fueron responsables de un aumento de 5 puntos porcentuales de la deuda, aunque entre 2008 y 2014, el endeudamiento público aumentó en 62,2 puntos porcentuales, sólo por detrás del incremento de 73,7 puntos porcentuales de Grecia y de los 85,7 puntos porcentuales de aumento en la deuda irlandesa.

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