Tribuna

¿Perder información o ganar más por menos?

El documento número 8 de la Comisión de Responsabilidad Social Corporativa de la Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas (AECA) aborda de manera muy clara la existencia de problemas derivados de la información financiera como indicadores de la realidad de la empresa. Esta información ha sido la tradicionalmente elaborada y se ha confiado en que aportara elementos de valor acerca del quehacer empresarial, si bien, con el paso de los años, se ha observado que realmente no proporciona un conocimiento completo de la actividad y del valor de la compañía.

 

Hoy día, toda actuación empresarial debe ir orientada hacia la generación de valor, siendo necesario estimar las distintas fuentes que pueden generarlo y la forma en que se materializará. Así, es necesario atender a todo tipo de actuaciones de tipo social, económico y medioambiental que mejoran el desempeño y añaden mayor valor a la organización. La información que podríamos denominar no financiera ofrece características diversas que la hacen particularmente compleja de abordar. Por un lado, la diversidad de información, la inexistencia de unificación de criterios a nivel internacional, el amplio número de colectivos a los que puede hacer referencia, todo lo cual se traduce en un conjunto muy amplio de información a divulgar. La suma de información financiera y no financiera que toda empresa podría revelar llega a alcanzar un volumen importante, generando valor pero determinando un aporte incalculable de recursos para la confección de aquella. Si en un principio las empresas han aceptado de manera voluntaria completar su información financiera con una parte adicional de información no financiera, con el transcurso del tiempo se ha observado lo que ello supone frente a lo que la empresa ganará con tal revelación. Ante esta situación surge la información integrada, con el objetivo de expresar una información más concreta, pero igual de completa que la suma de las anteriores.

Debemos señalar que en el corazón del informe integrado se encuentra la idea de creación de valor, modelo de negocio y los conceptos de capital que orientarán a las empresas en su elaboración (financiero, intelectual, humano, natural, social y de relación). Todos ellos deberán ser tenidos en cuenta como posibilitadores de fuentes de creación de valor, permitiendo a las empresas tener una visión más amplia sobre la que trabajar e informar sobre cada uno de ellos. Lo anterior puede hacernos pensar que el informe integrado está especialmente dirigido para ser elaborado por las grandes empresas, sin embargo, dada la flexibilidad que ofrece el marco de trabajo, es igualmente aplicable a pequeñas y medianas. Igualmente, el informe integrado se asienta en los principios de enfoque estratégico, visión general de la organización, orientación futura del negocio y materialidad, sin dejar de lado las oportunidades, riesgos y perspectivas futuras.

Centrándonos en los posibles beneficios derivados del informe integrado, cabría citar, entre otros: la localización en un solo lugar de toda la información relevante, una estructura y presentación de la información que permita una mejor comprensión del negocio así como el aporte de toda la información relevante para la empresa y sus grupos de interés. En relación con los posibles inconvenientes, se pone de manifiesto la necesidad de trabajar en equipo todos los departamentos de la organización. Junto a ello, debemos observar que la información debe ir más allá del ofrecimiento de un dato o número que refleja un determinado hecho. La concepción del informe integrado puede llevar a confusiones que se deben perfilar, con el fin de no concebir este elemento de información de manera equívoca. En un primer momento, cabría pensar en la posibilidad de estar agregando información, procedente de distintas áreas, cuya suma configurará un informe total y sumativo. Sin embargo, no es esta la idea que se pretende, no debiendo concebir este informe como la suma de las cuentas anuales, el informe de sostenibilidad, el informe de gobierno corporativo, etc. Por tanto, es necesario realizar un riguroso análisis que permita identificar qué se incorpora, bajo qué objetivos y hacia dónde queremos llegar. Desde luego, no podemos perder de vista que nos encontramos ante una herramienta de comunicación, que debe responder a las necesidades de los diferentes grupos de interés, que informe de la aportación de valor de la organización, del desarrollo del modelo de negocio, que permita comparar la información de un ejercicio con la de otros anteriores, y todo ello de manera clara, concisa y ofreciendo una imagen fiel de la organización.

La cuestión a considerar es si con la elaboración del informe integrado perdemos información o ganamos ciertos valores que permitan aconsejar su confección. En este único informe, la información estará más concentrada, pero no por ello deben perderse detalles significativos. Concluimos señalando que con el informe integrado no se pierde información, muy al contrario, ganamos mucho más en relación a numerosos ámbitos en la organización elaborando un informe más conciso que los que se vienen elaborando hasta el momento. Abogamos pues por las ventajas de elaborar un informe integrado en el futuro.

Accésit del Premio AECA 2015 (Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas)

Dolores Amalia Gallardo Vázquez es Profesora titular de la Universidad de Extremadura.

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