Apoyan reducir, reutilizar y reciclar

Juguetes bajo el paraguas de la sostenibilidad

Castillo ensamblado.
Castillo ensamblado.

La decisión de emprender se materializó hace escasamente un año, cuando Gonzalo Conejero e Iván Asegurado se embarcaron en un proyecto sostenible y respetuoso con el medioambiente. Ambos dedicaban mucho tiempo, con poco éxito, a buscar los juguetes que deseaban para sus hijos; querían que les hicieran protagonistas y que les enseñaran a usar su imaginación, su creatividad, su cerebro..., porque “el juguete es una herramienta necesaria para el juego”.

Realizaron una investigación de mercado y vieron un hueco. Así fue como nació CucuToys, primera tienda española de comercio electrónico dedicada en exclusiva al juguete responsable.
Y esta es su filosofía: “Creemos que un mundo mejor se construye formando a mejores niños y niñas, que el coste económico no puede prevalecer siempre sobre el coste ecológico, que los niños deben ser protagonistas del juego y que los juguetes son las herramientas que les permiten crecer y desarrollarse mejor como personas”.

CucuToys dispone de un amplio catálogo de juguetes ecológicos, fabricados con materiales naturales o reciclados. “Siempre bajo el paraguas de la sostenibilidad, nuestros juguetes tienen conciencia ecológica, bien transmitiendo formación sobre medioambiente o en su propio material”, remarcan.

Son, además, juguetes seguros: “Superan los estándares de seguridad y calidad internacionales, cuidamos que los materiales utilizados hayan sido probados y que tengan sus certificados de cumplimiento”, resaltan.

Y no se olvidan de la trazabilidad: “Conocemos el proceso de extremo a extremo, desde la obtención de las materias primas, hasta el transporte”; ni del comercio justo: “Nos interesamos por las personas que fabrican nuestros juguetes. Buscamos que tengan unas condiciones de trabajo dignas y una recompensa justa”. Sus marcas proceden de países como Estados Unidos, Tailandia, Noruega, Bélgica o Nueva Zelanda”.

La oferta de CucuToys no es sexista, es apropiada para niños y niñas, sin distinción. “No tenemos ningún artículo rosa versus azul, ni que esté diseñado específicamente para excluir al otro sexo. Fomentamos que todos puedan utilizar y disfrutar los mismos juguetes”, subrayan.
Y apoyan la cultura de las tres erres (3R): reducir, reutilizar y reciclar. Por ello, son juguetes duraderos, de buena calidad. Los precios oscilan entre los 10 y los 100 euros.

Respecto a la facturación, teniendo en cuenta que el negocio todavía no ha cumplido un ciclo entero y que es un producto sujeto a una estacionalidad muy alta, “vemos una tendencia creciente en las ventas, con un crecimiento mensual en torno al 15%-20%. Por este motivo, prevemos que la campaña de Navidad va a dar un fuerte empujón a los resultados”, aseguran.

Los impulsores de CucuToys son conscientes de que en España todavía no existe el nivel de concienciación ecológica que hay en otros países, “pero vemos que cada día más la ecología pasa a un primer plano, la población es más consciente de la importancia de la sostenibilidad”.
Su objetivo es consolidarse como referente de juguetes responsables. “A medio plazo, nos gustaría poder fabricar y comercializar nuestra propia línea de productos ecológicos”, concluyen.

“Queremos ser un referente en comercio responsable”

Iván Asegurado y Gonzalo Conejero, creadores de CucuToys.
Iván Asegurado y Gonzalo Conejero, creadores de CucuToys.

La ecología, la sostenibilidad y la preocupación por el medioambiente son los valores que guían a Gonzalo Conejero e Iván Asegurado en la gestión de su negocio. “En CucuToys no utilizamos papel. La documentación de la empresa cabe en una carpeta fina A-4 (incluyendo las escrituras). La electricidad que utilizamos proviene de fuentes 100% renovables y compensamos el CO2 del transporte de los productos a través de programas de reforestación”.
En CucuToys se esfuerzan para mejorar la experiencia de compra del usuario. Estos antiguos informáticos reconvertidos en jugueteros quieren cambiar el concepto de e-commerce, donde compras una vez y te olvidas de volver.

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