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Richemont, en proceso de pulirse

Richemont ha obtenido uno de los peores resultados del sector de lujo en 2015, pero las fuertes cifras de ventas del 16 de septiembre dieron a los inversores algo de alivio. Las acciones del propietario de Cartier subieron un 7% en las primeras operaciones, ya que aseguró que los ingresos en los últimos cinco meses aumentaron un 4% interanual, por encima de las expectativas de los analistas que preveían menos de la mitad. Aunque el rendimiento es fuerte, el sector sigue siendo un desafío.

Las acciones del grupo suizo han sufrido junto con rivales como LVMH, Kering y Hermès por la desaceleración de la demanda china. Incluso tras los resultados posteriores, las acciones de Richemont han caído un 13% desde enero. La decisión del Banco Nacional de Suiza de eliminar el tope del franco frente al euro ha sido especialmente incómoda –su compatriota, la relojera Swatch está en un estado similar–.

Las ventas en Europa aumentaron un 26% durante los cinco meses, después de despojarse de los efectos cambiarios y de que Japón creciera un impresionante 48%. Pero eso podría tener mucho que ver con compradores chinos aprovechando debilidad de la moneda de otros países, en lugar de con una fuerte recuperación nacional.

Para creer que las casas de lujo van a reaparecer en escena de forma creíble, los inversores tendrían que pensar que China dejará de deteriorarse. Ese momento aún no ha llegado. Las ventas minoristas en el gigante asiático han vuelto a un crecimiento de dos dígitos para Richemont, pero Asia Pacífico en su conjunto se redujo un 18%.

A más largo plazo, Richemont es relativamente robusto. Tenía 5.400 millones de euros de efectivo a finales de marzo, y sus marcas de relojes están menos amenazadas por el intento de Apple de ganar músculo en el mercado de los relojes que, por ejemplo, por Swatch.

Las marcas de joyería de alta gama deben crecer de media a un 8% anual hasta 2019, según Bernstein, frente a un menos ostentoso 5% para el conjunto del sector del lujo.

Cualquier desaceleración en China o una subida de tipos de interés en Estados Unidos podrían frenar el apetito de los compradores de élite de gastarse el dinero en collares de 100.000 dólares. Tampoco el sector del lujo podrá influir demasiado.

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