Editorial

Operaciones trasatlánticas

Las empresas españolas llevan décadas de apuesta firme por América Latina. Desde que a principios de los ochenta del pasado siglo aceleraron su desembarco, España y sus empresas han llegado a situarse en el pódium de los primeros inversores en los países del área, codeándose con EE UU y sus multinacionales. Compañías de origen español han contribuido de forma determinante a la modernización de infraestructuras y servicios, financieros o no, en las economías latinoamericanas. Esa decidida estrategia se ha mantenido firme también cuando aquellos países atravesaban sus épocas más duras. Y continúa hoy como un vínculo que hace más firmes los lazos históricos. Hasta hace poco esta era una ruta esencialmente de ida. Pero la buena noticia es que ese camino se hace cada vez más en las dos direcciones. En los últimos tiempos se multiplican los ejemplos en los que inversores latinoamericanos ponen su interés y sus fondos en operaciones con compañías españolas, y en los más diversos sectores. Ayer mismo, la multinacional Colombina se adjudicó la conocida fabricante española de golosinas Fiesta, a punto de desaparecer tras entrar en concurso. Una compra, en competencia con otras ofertas, con las que el grupo colombiano desembarca en Europa y accederá a los mercados africanos. Es un ejemplo más de lo valioso del nexo trasatlántico iberoamericano.

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