Reflotó un BBVA en horas bajas

Pedro Luis Uriarte, un pionero de la banca moderna

Tras una carrera profesional ligada al sector financiero, y en particular a BBVA, centra ahora su actividad entre conferencias y asesoramiento a empresas

Pedro Luis Uriarte, un pionero de la banca moderna

Está considerado como una de las figuras más relevantes del sector bancario de finales de siglo XX. Pedro Luis Uriarte (Bilbao, 1943), acumula 48 años de trayectoria profesional, la mayor parte de ellos en BBVA, en sus diferentes denominaciones hasta su composición actual:“Tuve la suerte de ser testigo de todo el proceso de cambio del banco”, afirma.

 

Se le considera como gran responsable del giro radical que tomó la entidad a mediados de la década de los noventa. Entonces, con Uriarte como consejero delegado, pasó de ser un gran banco en capa caída, superado por el empuje de Santander y con un peso exterior anecdótico, a ser considerado en el año 2000 por la revista Forbes como el mejor del mundo, y en 2001, a su salida de la institución, el segundo de Europa por tamaño y rentabilidad. “Y lo hicimos las mismas personas que unos años antes formábamos un proyecto perdedor. Personas con distintas mentalidades e ideas. Esa es la clave del liderazgo: hacer brotar las capacidades”.

Uriarte triunfó en la banca sin haber pensado, en su etapa de formación, trabajar en la gestión financiera:“Nunca te puedes plantear el futuro. Empecé como jefe de costes en una fábrica de latas de sardinas y acabé como consejero delegado de un banco internacional”. Y consiguió concretar el Concierto Económico vasco, como consejero de Economía y Hacienda del País Vasco, sin ser un especialista en ninguna de las dos materias. “El secreto es trabajar y esforzarse mucho, y también, por qué no decirlo, que te acompañe la suerte”. Superados los 70 años acumula hasta 22 actividades. Nunca quiso “pasar la jubilación viendo el televisor”.

 

...Pasado

Su trayectoria siempre estuvo ligada a los números. Estudió Administración y Dirección de Empresas y Derecho, en la Universidad de Deusto, y empezó en 1967 como jefe de costes de una fábrica “de latas de sardinas”. En 1975 se incorporaba al Banco Industrial de Bilbao, tras un paso por la filial española de General Electric. “El cambio de la perspectiva industrial a la bancaria fue un auténtico shock. En 1975 la banca española estaba atrasadísima en modelos de gestión”. En cuatro años, pasó del equivalente a director de una pequeña oficina, a director regional en el País Vasco de Banco de Bilbao. “Tenía 36 años, en un sector muy jerarquizado. Todos los que tenían un puesto similar al mío superaban los 50”.

“El mismo equipo hizo de un banco perdedor el mejor del mundo en seis años”

Su meteórica carrera le abrió las puertas de la Administración púbica. En abril de 1980 hizo un paréntesis para pasar a ser consejero de Economía y Hacienda del gobierno vasco, donde cerró el Concierto Económico:“era un acuerdo básico para el País Vasco y la estabilidad democrática de España”. Acabada la legislatura volvió al banco, para iniciar una nueva ascensión. Primero como subdirector general financiero, participando en la fusión de Banco Bilbao yBanco de Vizcaya; en 1990, como director general de BBV, y en 1994, como consejero delegado y vicepresidente del consejo de administración. “Seis años después de la fusión, solo había dos personas en el comité de dirección con funciones ejecutivas. Uno ya era presidente, y el otro era yo, y me eligieron. Lo que se dice, estar en el lugar adecuado en el momento justo”.

Pero no tenía una tarea fácil. “Era un proyecto perdedor. El BBV se había dejado la mitad de su valor en Bolsa, y algunos ejecutivos se fueron a otros bancos. Pero mi objetivo era convertir el banco en el mejor del mundo”. Su receta fue dotar de más agilidad al negocio nacional;eliminar oficinas internacionales deficitarias, y focalizarse en Latinoamérica. “Pasamos de 4.300 millones de valor a 56.000 en seis años. Fue un proceso gratificante, el equipo de perdedores nos convertimos en ganadores”. Se retiró, “voluntariamente”, matiza, a finales de 2001, con el objetivo cumplido. Un año antes, Forbes había nombrado al BBVA como el mejor banco del mundo.

 

Presente

Dice estar jubilado, aunque reconoce tener “un nivel de actividad máximo”. Porque, explica, “en la alta dirección estás jubilado cuando no tienes responsabilidades en las cuentas ni en el balance”. Identifica un total de 22 actividades distintas, “ocho remuneradas y 14 no remuneradas”, entre presencia en distintos consejos de administración, asesoramientos o conferencias. Aunque le costó retomar la actividad. Tras su salida de BBVA, recibió la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil, pero el Caso BBV, reconoce, estuvo cerca de echar abajo todo el reconocimiento ganado: “Después de una etapa de éxito total, te llegan seis acusaciones criminales, que ninguna acabó llegando a juicio. Fue delirante, y me costó cinco años superarlo”.

Pedro Luis Uriarte, durante una conferencia
Pedro Luis Uriarte, durante una conferencia

Pasado el trance, fundó la agencia de innovación del País Vasco, Innobasque, y entre otras actividades, se ha labrado fama como brillante conferenciante. Los temas, liderazgo, problemática social, innovación y transformación, concierto económico e igualdad de género, “casi nada de banca. Creo que he dado más de 300 conferencias desde que dejé el banco, todas hechas de mi puño y letra, con ideas mías. Eso te permite expresarte con convicción y conectar con el público”. Avisa, eso sí, de que no está en el mercado, “pero si me llama alguien, normalmente amigos, y me interesa el tema, me involucro a fondo. Le dedico mucho tiempo”. Aunque reconoce que esa actividad también le ayuda a reflexionar y compartir sus criterios y sus puntos de vista. “La jubilación me la podía plantear de dos maneras. Por un lado, dedicarla a pasear y ver la televisión, y por otro, tener una responsabilidad con la sociedad y con la empresa. Elegí la segunda”.

Futuro...

Uriarte afirma que llegará el momento en que decida jubilarse de verdad, pero todavía no le pone fecha. “Dejo que el río de la vida me lleve. Partiendo de esa base, y de que no trabajo por un salario, tengo la convicción moral de que lo que estoy haciendo me viene muy bien”. Se refiere a no perder un frenético ritmo de trabajo al que se acostumbró, de golpe. Calcula que, en su etapa en BBVA, trabajaba hasta 5.000 horas al año, y en el lanzamiento de Innobasque, una cantidad parecida. En el futuro más inmediato publicará un libro, en otoño, sobre el Concierto Económico, “ya tengo los hijos y el árbol”, y le gustaría conocer todos los países del mundo: “ya conozco 146. Aver si lo consigo”. Pero de lo que se siente más orgulloso es de “no haber dejado de ser la misma persona, de haber conservado mis amigos, pese a los cargos que he tenido”.

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