La economía acelera cuatro décimas

Consumo e inversión tiran del PIB, que crece a ritmo del 3,1%

La economía española mantuvo su velocidad de crucero en el segundo trimestre, en el que consumo e inversión volvieron a tirar de la demanda nacional. El PIB se aceleró de un avance interanual del 2,7% del primer trimestre al 3,1%, el mejor dato desde principios de 2008. Así lo indican los datos definitivos publicados hoy por el INE, que confirman el avance de hace un mes.

La mayor parte de las partidas de la economía mantuvo o mejoró el buen ritmo de crecimiento de trimestres anteriores, aupados por la repercusión positiva que está generando en la economía española los efectos de la bajada del precio del petróleo, la devaluación del euro o la mejora de los costes de financiación.

La demanda de los hogares, o consumo familiar –que representa el 57,7% del PIB– fue el gran puntal de crecimiento: se aceleró de un 0,7% trimestral entre enero y marzo hasta un 1% en el segundo trimestre.

Pero la inversión –cuyo peso en el PIB asciende al 19,5%– también mejoró, pasando de crecer un 1,4% a un 2% trimestral, gracias en particular a la inversión en bienes de capital.

Atendiendo al tipo de bien, la inversión en bienes de equipo –que resulta un indicador adelantado de la economía– se desaceleró levemente del 9,6% al 9,3% internaual. Aunque solo en el segundo trimestre esta inversión duplicó su avance hasta el 3,2%.

En términos anuales, la demanda nacional crece un 3,3%, dos décimas más que en el primer trimestre. Mientras que la demanda exterior también tuvo una mejor aportación que trimestres anteriores, al restar solo dos décimas al crecimiento interanual (frente a cuatro entre enero y marzo). Si bien, en términos trimestrales, las importaciones crecen más deprisa que las exportaciones. Se trata de algo lógico teniendo en cuenta que el consumo tira del crecimiento.

Gasto público al alza

El gasto en consumo final de las Administraciones Públicas registró asimismo un incremento del 1 %, lo que supuso un notable avance de ocho décimas superior a la del trimestre precedente. No obstante, este aumento fue inferior al incremento del 2,7% del primer trimestre del año respecto al último de 2014, cuando el peso del gasto público se vio en parte condicionado al alza por la antesala de las elecciones municipales. En cualquier caso, el gasto de las Administraciones fue el único componente del consumo que creció en términos interanuales, pasando del 0,2% al 1%.

Toda esta mayor actividad tuvo su reflejo en el empleo, que también creció un 2,9% en el número de ocupados. Esto supone que en el segundo trimestreshabía 477.000 puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo más que hace un año. En esta medición que hace el INE, un trabajo a media jornada cuenta solo como medio trabajo, a diferencia de la EPA, que calcula personas ocupadas.

Destaca especialmente la ganancia de ocupados en la industria, donde el empleo creció un 3,7%, y, sobre todo en la construcción que ha registrado un incremento anual del número de trabajadores del 9,2%, una décima más que en el trimestre anterior. Como viene siendo habitual en el último año, solo el sector financiero destruyó empleo en el segundo trimestre; si bien lo hizo a menor ritmo que en trimestres anteriores (-0,5% frente al -1,9% del primer trimestre).

En todo caso, el INE detectó también una mejora en el número de horas trabajadas: la jornada media pasa de caer un 0,9% interanual a hacerlo solamente un 0,1%. Una señal de que las empresas siguen necesitando mano de obra, ya que hay más gente trabajando y un mayor número de horas.

Los salarios son otra cosa: la remuneración por asalariado se frena del 0,8% al 0,2%, cifra que está condicionada porque en enero los empleados públicos recibieron la devolución de un 0,25% de la paga extra que se les retiró.

El freno en el avance de la remuneración por asalariado provocó que los costes laborales unitarios (lo que cuesta elaborar una unidad de producto) cayeran un 0,1%, y que la productividad haya vuelto a aumentar.

El beneficio de las empresas, siguió aumentando un fuerte ritmo del 3,4% interanual, tres décimas menos que la remuneración de los asalariados, que, aunque creció el 3,7%, fundamentalmente por la mayor masa salarial que genera el mayor número de personas empleadas, se frenó sobre el crecimiento del 4% del primer trimestre.

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