Llega una nueva hornada de disciplinas

Hay deporte más allá del fútbol

Segway Polo, esquí en línea o combate medieval tienen sus propias competiciones oficiales

Jugadores de Segway Polo en pleno partido.
Jugadores de Segway Polo en pleno partido. Thinkstock

Las empinadas calles de Villablino, en la provincia de León, fueron tomadas este fin de semana por esquiadores sobre patines de línea. Deportistas de ocho países descendieron a toda velocidad las cuestas, ejecutando rápidos movimientos de zigzag para pasar entre las puertas (o banderas) del slalom fijadas en el asfalto. Estaban compitiendo en la tercera fase de la Copa del Mundo de Esquí en Línea, una disciplina que está ganando peso en Europa Central.

Nuevas ideas para divertirse en el agua

Puede que este verano hayan visto en la playa, siempre cerca de una moto de agua, a algún valiente surfenado lo que parece una tabla capaz de elevarse varios metros sobre el nivel del mar. Se trata del flyboard, una práctica que empiezan a poner de moda algunos futbolistas (como el alemán André Schurrle o los españoles Cesc Fàbregas y Gerard Piqué) y que consiste en hacer equilibrios sobre una tabla a propulsión de agua que logra elevarse hasta 12 metros.

También relacionado con el agua, aunque esta vez en piscina, se practica el hockey subacuático. La idea es la misma que la de sus versiones en hierba o sobre patines: anotar en la portería contraria pertrechado de un stick. Aunque en este caso los jugadores también llevan aletas, gafas y tubo, ya que el partido se juega en el fondo de una piscina de entre dos y cuatro metros de profundidad. En España ya hay selección nacional absoluta, sub 23 y sub 19, en categorías masculina y femenina. También existe una versión subacuática del rugby.

Los deportes alternativos se multiplican. El hastío respecto a los más mediáticos, como el fútbol, o intereses de carácter profesional impulsan a cada vez más personas a probar (o incluso inventarse) disciplinas nuevas. Es el caso de Daniel Ouro, de 43 años, promotor del primer equipo español de Segway Polo, el Segway Trip Polo Team. Se trata de una versión moderna del tradicional deporte británico en la que los corceles son substituidos por el peculiar vehículo giroscópico de dos ruedas.

Ouro tiene una empresa de viajes turísticos en Segway. Se interesó por esta disciplina gracias al uso intensivo y avanzado que hace de estos medios de transporte. Su equipo ha participado este año en dos competiciones internacionales organizadas por la International Segway Polo Association, la última de ellas hace menos de un mes en Reino Unido. “Caímos en las primeras rondas”, reconoce. No se plantean dejarlo, y menos ahora que ya tienen algunos patrocinadores, entre los que no se cuenta el fabricante del vehículo en cuestión. “Solo nos han dado camisetas”, ilustra.

Participante en la Copa del Mundo de esquí en línea, competición celebrada este fin de semana en Villablino, León.
Participante en la Copa del Mundo de esquí en línea, competición celebrada este fin de semana en Villablino, León.

Las barreras a las que se enfrentan para seguir creciendo no solo son económicas (cada Segway cuesta 8.500 euros, y la expedición a Reino Unido para cinco personas les salió por unos 6.000), sino también prácticas. “Tenemos problemas para que nos dejen entrenar en campos de fútbol siete. Los gestores de las instalaciones tienden a pensar que las ruedas pueden estropear el césped artificial, cuando no es así”, se lamenta.

El atractivo que ejercen los deportes poco conocidos no ha pasado desapercibido en sectores como el turístico. El Castillo de Belmonte, al suroeste de la provincia de Cuenca, se convirtió el año pasado en el escenario del I Campeonato Mundial de Combate Medieval, en el que los luchadores se enfrentan de forma singular o por equipos pertrechados con armas y protecciones de los siglos XIV y XV cuyos pesos oscilan entre los 20 y 30 kilos. La edición del año pasado atrajo a la fortaleza, de gestión privada, 25.000 visitantes y más de 400 luchadores de 18 países. En octubre repiten.

 

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