Editorial

La digitalización abarata el crédito

La digitalización es una de las tareas que tiene por delante toda la economía, todas las economía, puesto que la tecnología se expande a tal velocidad, que el sector que la esquive, será esquivado por la sociedad. Hay decenas de informes sobre los retornos que puede proporcionar la digitalización, así como el efecto multiplicador sobre el propio crecimiento y sobre el empleo. Algunos sectores se han transformado ya de pleno con este fenómeno que registró su punto de inflexión con la aparición de internet; muchos de ellos han multiplicado su desempeño, han acortado todo tipo de plazos en la prestación de los servicios y han incrementado la satisfacción de la demanda. Y los que no lo han hecho, han iniciado el camino, por mucho componente tradicional que tenga su negocio.

La banca es de los más avanzados, puesto que es de los más susceptibles de la tecnificación de los procesos, y han convertido el grado de digitalización en una referencia en todas sus comparecencias públicas ante analistas o inversores. Cada día que pasa la cuota de operaciones digitalizadas crece, y cada día más entidades se afanan en convertir en digital su relación con la clientela. Solo dos cuestiones tienen que avanzar a la misma velocidad: la seguridad y la reducción de los costes del crédito, puesto que es más barata la intermediación.

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