Cómo debe proceder el autónomo cuando no le pagan

Existen diferentes acciones a tomar, en función de si el deudor actúa de buena o mala fé.

Cómo debe proceder el autónomo cuando no le pagan

Uno de los problemas habituales a los que se enfrentan los autónomos es el retraso o ausencia de pago por parte de sus clientes. Es por ello que los profesionales por cuenta propia han de llevar a cabo un procedimiento concreto de actuación, con el objetivo final de recibir lo adeudado.

Antes de llegar a esta situación, sin embargo, resulta capital que el autónomo especifique correctamente en sus facturas tanto el modo como el periodo de pago. De hecho, resulta tan importante concretar el número de cuenta al que este debe ingresar el dinero, como el periodo de tiempo que tiene el cliente para hacer efectivo lo adeudado.

Por otra parte, en el caso de que no se reciba el pago de la factura en el periodo de tiempo establecido, se ha de contactar con el cliente o empresa morosa, para confirmar si existe algún error de buena fe por parte de éste, ya sea que no le haya llegado la factura o que se haya olvidado de hacer el ingreso.

En el caso de que el cliente especifique que no puede pagar la factura, es interesante establecer un periodo de plazos con la intención de facilitar el pago. También puede ser interesante plantear un intercambio de servicios o de productos, como mal menor ante una situación de morosidad.

Si la deuda permanece, y no hay intención por parte del deudor de hacer efectivo el pago, existen diversas vías de carácter legal, en función de la cantidad total que se debe.

En primer lugar, si el cliente actúa de mala fe y no paga voluntariamente, se puede contratar a una empresa de cobro de morosos. A su vez, otra opción por la que puede inclinarse es por la retirada del acceso al producto o servicio que se le haya vendido, siempre que esto sea posible.

Proceso monitorio

En el lado extremo se sitúa la apertura de un proceso judicial. Así, ante una situación de impago, la Ley de Enjuiciamiento Civil permite reclamar cantidades de hasta 250.000 euros, siempre que se puedan acreditar mediante facturas.

Este proceso, según informan especialistas en facturación de la empresa Contamoney, está pensado para autónomos y responsables de pymes que requieren hacer uso de un mecanismo sencillo y rápido, pues en la mayor parte de los casos se resuelve en apenas unas semanas.

Factoring

Por último, los autónomos también tienen alternativas y soluciones a las que pueden acceder libremente, como el Factoring. Es un instrumento de financiación dirigido a las empresas. El mismo se lleva a cabo a través de un contrato en el que una empresa traspasa las facturas que ha emitido y, a cambio, obtiene el anticipo que le deben de una entidad financiera.

Esta operación conlleva múltiples ventajas para las empresas, pues estas organizaciones simplifican sus trámites administrativos, eliminando a su vez el riesgo de impago. De hecho, su principal virtud consiste en la no obligatoriedad de emitir un pagaré, de modo que la empresa pueda obtener financiación a través de la presentación de una factura.

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