Mi currículum

Eduardo Montes, el becario que llegó a mandar en Siemens

El actual presidente de la patronal de las eléctricas, Unesa, ha ostentado algunos de los principales cargos que un directivo puede alcanzar en el sector industrial.

Eduardo Montes, el becario que llegó a mandar en Siemens

Defender los intereses de una industria básica y polémica, como la eléctrica, no es una tarea sencilla, sobre todo en un escenario en el que las subidas de precios en la factura de la luz son continuas. La exposición ante la opinión pública es total, pero Eduardo Montes (Madrid, 1951) reconoce llevarla bien. Haber ostentado cargos de director general, consejero delegado o presidente de manera ininterrumpida, desde 1988 ayuda a soportar esa presión.

Pese a que desde finales de 2010, su nombre está asociado a las eléctricas, el currículum de Eduardo Montes es una continua sucesión de responsabilidades de primer nivel en la industria, en el ámbito nacional e internacional. Con 37 años ya era director general de Alcatel. Pero si una empresa ha marcado su carrera, esa ha sido Siemens. Entró en ella en 1975 como becario, en 2002 era presidente en España, y en 2006 se sentaba en el consejo de administración mundial de la compañía, como vicepresidente y como consejero delegado de una de sus principales divisiones, con 80.000 empleados a su cargo:“desde que entré como becario quería ser presidente. Y lo conseguí”.

Ha trabajado en Inglaterra y Alemania, y reconoce que la ambición, el trabajo, y también, una pizca de suerte, son imprescindibles para una carrera exitosa. Todo, sin tener que separar la vida laboral de la familiar:“soy Eduardo Montes 24 horas al día. Nada me ha quitado tiempo de mi familia”.

...PASADO

“Desde que entré en Siemens como becario pensé en llegar a ser el primer ejecutivo de la compañía”

La formación de Eduardo Montes fue puramente técnica. Es ingeniero industrial por la Universidad Politécnica de Madrid, algo que siempre tuvo claro: “yo soy ingeniero, muy ingeniero. Mis planes consistían en dedicarme a la tecnología, y lo hice durante una época significativa de mi vida”. En 1975 entraba por primera vez en Siemens, como becario. Una compañía que ha marcado su trayectoria:“Desde que entré pensé en llegar a ser el primer ejecutivo de la compañía”.

Pero no sería algo fácil de conseguir. De hecho, tras seis años salía de la compañía. “Cuando vi que las oportunidades de progresar allí no eran muy grandes, me fui”. Se trasladó a Cambridge (Inglaterra), para trabajar en P.A. Technology, “una empresa pequeña. Montamos una filial en España, de la que fui consejero delegado muy joven”. De ahí pasó a Standard Eléctrica, que después sería Alcatel. Fue allí donde su carrera dio un giro:“ahí me di cuenta de que quería hacer carrera por el lado de la gestión”. Entre 1988 y 1993 fue director general, y desde 1993 hasta 1995, presidente y consejero delegado de Alstom Transporte. Ese año iniciaba su segunda etapa en Siemens. “Un headhunter me llamó para volver”.

Y lo hizo como vicepresidente y consejero delegado para España. En 2000 ya era presidente, y en 2006, consejero delegado mundial de su división de telecomunicaciones:“puede que haya sido uno de los españoles con el puesto más importante en la industria. Mi orgullo es haber llegado al comité ejecutivo de la empresa en la que empecé como becario”.

PRESENTE

La escalada en Siemens continuó, llegando a ser asesor ejecutivo del consejero delegado a nivel mundial. “No dependía de él. Estábamos a la par. Solo dependíamos del presidente”. En 2009 salía de la compañía de su vida, y tras un paso por el Grupo Villar Mir, llegaba a la patronal de las eléctricas, Unesa, a finales de 2010. Un cargo en el que, pese a la intensa actividad de los últimos años, se encuentra cómodo. “La primera vez que creo que he colmado mis expectativas es ahora. Es muy difícil conseguir puestos ejecutivos de mayor nivel de los que he tenido, y estoy encantado ahora con un cambio total de trabajo, como el que he tenido en Unesa. Es una culminación muy buena a mi carrera”.

Si le puedo dar un consejo a la gente joven es que aprenda idiomas.

Y eso, pese a los conflictos que eléctricas y gobierno han protagonizado, con la tarifa de la luz como principal arma arrojadiza:“esperaba encontrarme con esto, y durante toda la vida profesional siempre me he encontrado cosas que me han sorprendido. Nunca he tenido una vida tranquila”. Sus cinco años en Unesa están lejos de ser los más complicados de su carrera, como reconoce el propio Montes. Éstos llegaron durante su rol como vicepresidente mundial de Siemens y consejero delegado de su división de telecomunicaciones, que desarrolló en Alemania:“fue la más difícil, porque me tóco hacer una reestructuración muy importante. Una de las cosas más difíciles a las que se enfrenta un directivo es una reestructuración”.

FUTURO...

Montes no se plantea todavía, cerca de cumplir 64 años, una pronta retirada. De momento, su futuro sigue pasando por representar los intereses de las eléctricas. “Las cosas nunca tienen fecha de caducidad. Nunca la he puesto. Ya llegará el momento en que decida cambiar el rumbo. O que los que me han contratado, decidan cambiar el rumbo”. No hace planes, y prefiere dejarse llevar por el día a día:“siempre he dejado que la vida me sorprenda. Siempre han sucedido cosas que me han hecho tomar un rumbo diferente. Dejo que la vida me lleve a dónde ella quiera, que siempre me ha tratado bien, gracias a Dios”. De momento, seguirá manteniendo las máximas que le han aupado hacia alguno de los principales consejos de administración del mundo. “Ser ambicioso, en el mejor sentido de la palabra. Segundo: atreverse a asumir riesgos enormes, que es lo que he ido haciendo. Tener muchísima suerte, que la he tenido. Y cuarto, trabajar como un bárbaro, lo que he hecho siempre porque no sé hacer otra cosa”.

También, un importante dominio de los idiomas. Montes habla inglés, francés y alemán, ademas de español: “si le puedo dar un consejo a la gente joven es que aprenda idiomas. A mi siempre me dieron una seguridad tremenda en mi trabajo”. Y por último, el apoyo familiar: “tengo que agradecer toda mi carrera a mi mujer. Fue compañera de carrera, y se adaptó a todas las condiciones en las que hemos tenido que vivir”.


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