Más de lo mismo.
A pesar del resultado del referéndum del domingo, la situación en Grecia apenas ha cambiado.
Ayer el BCE mantuvo sin cambios la línea de liquidez de emergencia (ELA) con la que presta asistencia financiera a los bancos griegos. Actualmente, esta línea está dotada con 89.000 millones de euros. Después de una semana cerrados, los bancos griegos dependen de esta línea de crédito para atender sus operaciones normales. El Banco de Grecia solicitó un aumento de la línea del ELA en 3.000 millones de euros.
El BCE ha dicho que usará todos los instrumentos en su mano para favorecer la estabilidad financiera en la zona euro. No obstante, el BCE no solo no ha accedido a la ampliación sino que ha endurecido los términos en que los bancos griegos acceden a la misma, imponiendo más requisitos de garantías colaterales: va a aplicar recortes (haircut) de valor a los activos que presenten los bancos del 50% actual al 60%. Es decir que va a dar a los bancos griegos menos dinero por cada activo que presenten. Ello hace imposible el levantamiento del "corralito" que actualmente sufren los griegos y solo le permiten disponer de 60 €/día y que, si no cambian las cosas, se mantendrá al menos hasta el próximo jueves.
A todo ello, los mercados financieros continúan reaccionando con una relativa calma al resultado del referéndum. El euro, tras una fuerte caída inicial, se cotizó toda la sesión por encima de los 1,1000/25 USD/EUR. Fueron las bolsas de valores las que presentaron mayor volatilidad (registraron pérdidas entre el 0,8 y el 4 %) junto con las primas de riesgo de España, Italia y Portugal que se incrementaron entre 15-25 puntos básicos.
Sin embargo, la atención debería empezar a centrarse en la bolsa de Shanghái, que perdía a media sesión un 3,19% (al cierre ha sido menos) para situarse en los 3.655,65 puntos, con lo que continua su fuerte tendencia a la baja de las últimas tres semanas, solo interrumpida ayer tras las medidas adoptadas por el gobierno: más liquidez del Banco de China a la CFS (Corporación de Financiación del Mercado de Valores) que financia a los corredores de bolsa, a cambio de su compromiso de no vender acciones de sus carteras hasta que el índice bursátil no recupere y supere los 4.500 puntos.
Con todo ello lo único que han logrado es beneficiar a las grandes empresas de propiedad estatal (las de menos rentabilidad) ya que estas son las compañías de más computan en los principales indicadores bursátiles en detrimento de las compañías más pequeñas (y más rentables) que han continuado cayendo de precio. Solo 54 acciones del índice de la bolsa de Shanghái subieron mientras que 865 cayeron de precio.
Como muestra también de ello, deberíamos fijarnos en la bolsa de Shenzhen (Shenzhen Stock Exchange) una de las tres bolsas de valores, junto a la de Shangay y la de Hong Kong, de la República Popular de China. Tiene sede en la ciudad de Shenzhen y es la novena bolsa de valores (por capitalización bursátil) más grande de toda Asia. La mayoría de las empresas que cotizan en este índice son de pequeña capitalización y tecnológicas. La reacción de este índice a las medidas del gobierno fue a la baja, justo lo contrario que sucedió con el índice de Shanghái que en los últimos minutos de cotización del martes acabó subiendo un 2%.
Este tipo de planes son insostenibles a medio y largo plazo, a la vez que tratar de asignar una tarea política a estos fondos como la de apoyar al mercado hasta un determinado nivel, es un absurdo.
Pero no se preocupen es uno más de los absurdos a los que nos tiene acostumbrados todos los bancos centrales. Desde el año 2007 los sacrosantos bancos centrales viene distorsionando los precios de los activos con un resultado en la economía real que, siendo muy generosos, no pasarían de la categoría de mediocres.
Hay un hilo que une a Grecia, Puerto Rico, la reciente caída del mercado de bonos y la bolsa China que tiene el mismo color (olor, sabor, tacto y música) de la deuda.
Las autoridades Intentan en vano, mantener unas hiperendeudadas economías con el único recurso del que pueden disponer a mansalva: más deuda. Mientras tanto, los niveles de endeudamiento se ocultan debajo de unos ratios absurdos (y manipulados) y ahora que la realidad se les presenta con todo su crudeza no saben más que seguir haciendo lo mismo que no ha dado ningún resultado.
La verdad es que bien mirado, ¿porque va a ser más absurdo lo que ahora hacen?