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La banca se resiente de la pérdida de influencia española en el BCE

No es un asunto de estos días. Ni tan siquiera de las últimas semanas o meses, aunque es ahora cuando los bancos aseguran que se nota más la carencia de algún representante español en el consejo o en la estructura jurídica del Banco Central Europeo (BCE).

Eso es al menos lo que, eso sí, en los últimos días comentan los banqueros españoles. Se quejan de que España en general, y el sector financiero en particular, han perdido influencia en varias instituciones europeas, y el mejor caso es el BCE.

La salida de José Manuel González-Páramo del comité ejecutivo del BCE en mayo de 2012 marcó el inicio del declive de la influencia española en esta institución, que desde el pasado mes de noviembre es, además, el supervisor de la banca europea, coinciden varios directivos del sector. España no logró los apoyos suficientes para que su sustituto fuera también español.

A esta salida se le unió poco después la de Antonio Sáinz de Vicuña, que fue director de asuntos jurídicos del BCE. Sáinz de Vicuña fue en julio de 2012, de hecho, el candidato del Gobierno a ocupar la silla en el órgano rector del BCE, tras la marcha de González Páramo, aunque finalmente fue derrotado por el luxemburgués Yves Merch.

Ahora que el BCE comienza a consolidarse como supervisor único europeo, es cuando las entidades financieras comienzan a notar la falta de representación española. Afirman que la preponderancia de Alemania y Francia es cada vez más palpable. Las normativas que desarrolla el organismo que preside Mario Draghi en materia financiera “están claramente influenciadas por estos países. Las reivindicaciones españolas apenas tienen respuesta”, señala un banquero.

Este ejecutivo coincide, además, con otro colega suyo. “El Banco de España ha perdido peso en el BCE. Su influencia es mucho menor que la que le correspondería por la importancia y proponción de la banca española”, recalcan.

Es cierto que el número de representantes españoles en el BCE es importante, más de 100, pero en gran parte son inspectores, que se encargan más de supervisar y vigilar que de influir. También es cierto que dos representantes de la cúpula del Mecanismo Único de Supervisión (MUS), incluido en el BCE, son españoles, Ramón Quintana, que es director general, y Margarita Delgado, que es directora general adjunta.

Pero su capacidad de maniobra para defender los intereses españoles es muy limitada, recuerda una fuente que conoce a la perfección la estructura del Mus. Quintana y Delgado ejecutan, pero no deciden, su labor no es redactar las normas, explican la misma fuentes.

“El poder de Alemania y Francia en el BCE es cada vez más palpable”, insiste un experto financiero español. Tanto es así que varios directivos influentes en el sector en España aseguran que “existe una gran preocupación política en el país porque no haya ningún español sentado en los órganos de decisión del BCE. Y en la banca la preocupación es mayor”.

Estas mismas fuentes recuerdan que hay muchos e importantes temas sobre la mesa del BCE que pueden hacer que los bancos españoles salgan mejor o peor parados dependiendo de qué país logre hacer valer más su voz.

“Ahora que parece que no existe otra exigencia normativa en el sector que el capital y que las exigencias son cada vez mayores, es fundamental la deriva que pueda coger el BCE sobre temas tan importantes como los activos fiscales diferidos (conocidos como DTA por sus siglas en inglés) o los activos ponderados por riesgos (APR). El BCE, además de la regulación, tiene otro arma poderosísimo para los bancos, la discrecionalidad que le otorga el Pilar II, norma por la que puede exigir a un banco más capital que a otro sin dar explicaciones, pese a que los dos puedan operar en el mismo negocio, países y tengan el mismo tamaño y riesgo”, se queja un ejecutivo de una conocida entidad financiera. Y recuerda que por si esto fuera poco “en el sector ahora no hay unanimidad de criterios. No tenemos una única voz”.

Cambiando de asunto. Dos pequeños apuntes. En Bankia aún están convencidos de que podrán cerrar la venta de su filial de Miami, City National Bank de Florida, al chileno BCI, pese a que el plazo de exclusividad para su enajenación a este banco finaliza mañana martes. Cumplida esta fecha, la entidad que preside José Ignacio Goirigolzarri puede buscar nuevo comprador, pero parece que su objetivo principal sigue siendo su venta a BCI.

El segundo apunte. El 90% de los clientes que tenían depósitos en Banco Madrid y que estaban protegidos por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) al tener menos de 100.000 euros por titular, han recuperado ya sus ahorros, según datos del supervisor.

Además, aunque inicialmente solo se podían recuperar estos depósitos en la red de oficinas de los seis principales bancos españoles, ahora el FGD ha habilitado también a la banca mediana como Unicaja e Ibercaja, entre otras, para poder entregar estos ahorros a sus dueños.

 

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