Dennis Muilenburg

De becario a presidente

Caricatura de Dennis Muilenburg, nuevo presidente y consejero delegado de Boeing.
Caricatura de Dennis Muilenburg, nuevo presidente y consejero delegado de Boeing.

Los 65 años es la edad de jubilación obligatoria en Boeing. W. James (Jim) McNerney, Jr., consejero delegado de la compañía desde hace 10 años, celebró su 65 cumpleaños en agosto de 2014, por lo que los rumores sobre quién sería su sucesor ya llevaban varios meses en marcha, aunque algunos querían que esperara al 100 aniversario de la compañía, en 2016. El miércoles se despejaron las dudas y se cumplieron las previsiones de los que vieron el traslado de Dennis Muilenburg (EE UU, 1964) a las oficinas de Chicago y su nombramiento como vicepresidente corporativo en diciembre de 2013, un adelanto de lo que sería su ascenso a presidente y consejero delegado de Boeing. El traspaso se hará efectivo el próximo 1 de julio, aunque McNerney continuará siendo el presidente del consejo de administración, puesto que ostenta desde 2001, y empleado hasta su jubilación, a finales de febrero de 2016, para facilitar el proceso.

“Dennis es un líder extremadamente competente, experimentado y respetado, con una enorme pasión por nuestra empresa, nuestra gente, y nuestros productos y servicios”, afirmó McNerney. En cuanto a la experiencia, no le falta razón. Muilenburg se incorporó como becario en 1985 al equipo de ingeniería de Boeing en Seattle, después de haberse graduarse en Ingeniería Aeroespacial por la Universidad de Iowa y estudiado un máster en Aeronáutica y Astronáutica en la Universidad de Washington.

Los primeros 15 años de su carrera los pasó en el Estrecho de Puget, en la costa noroccidental de EE UU, donde se ocupó del apoyo de la unidad de aviones comerciales y del negocio de defensa. Ha sido en esta segunda división de la compañía donde Muilenburg ha desarrollado la mayor parte de su carrera. Entre sus primeros ocupaciones se encuentra la vicepresidencia de Programas e Ingeniería en el área de Gestión de Tráfico Aéreo de Boeing y la dirección de Sistemas de Armamento en el proyecto Joint Strike Fighter. También tuvo puestos de dirección e ingeniería en los programas F-22, Airborne Laser y High Speed Civil Transport y en el avión de reconocimiento Condor.

En 2006, se convirtió en director general de la división de Sistemas de Combate de Boeing y director de programas en el departamento de Sistemas de Combate del Futuro, el plan de renovación de los vehículos del ejército de EE UU concluido en 2009. En 2008, Muilenburg pasó a ser presidente de Global Services & Support de BDS. Un año después, llegó a ser presidente y consejero delegado de Boeing Defense, Space & Security (BDS). Esta unidad de negocio, que factura 33.000 millones de dólares y tiene 58.000 empleados, se encarga de suministrar soluciones integradas para satisfacer las necesidades de los clientes en las áreas de defensa, administración pública, espacio, inteligencia y seguridad en todo el mundo.

Boeing es la compañía aeroespacial más grande del mundo, con más de 165.000 empleados en EE UU y los 65 países en que está presente

Finalmente, en diciembre de 2013, fue nombrado vicepresidente, presidente y director general de operaciones de The Boeing Company, cargo que ostentará hasta el próximo 1 de julio. A cargo de la vicepresidencia, Muilenburg ha gestionado procesos corporativos e impulsado las estrategias One Boeing y su ejecución en la empresa. Como presidente y director de operaciones, ha colaborado en el apoyo y la supervisión del negocio de la compañía y se ha centrado en motores de crecimiento como algunas relaciones comerciales internacionales, iniciativas de liderazgo o los resultados de los programas de desarrollo.

Los que le conocen le califican como una persona reservada, poco dada a hablar de su vida privada y muy centrada en su trabajo. Destacan su tesón y su nivel de compromiso con los valores de Boeing, que forman parte ya de su persona.

Además de su trabajo para Airbus, Muilenburg forma parte desde 2011 del Consejo de Administración de Caterpillar Inc., una corporación estadounidense que fabrica maquinaria para la construcción y equipos de minería, motores diesel y turbinas industriales de gas; es miembro también del consejo de administración de la Asociación del Ejército de EE UU (Ausa), del Comité Permanente de la Defense Industry Initiative, del consejo de gobernadores y del comité ejecutivo de la Aerospace Industries Association (AIA) y del patronato de la Universidad de Washington y del Museo Nacional de la Segunda Guerra Mundial.

Ahora, tres décadas después de su llegada a Boeing, se convierte en la cara visible de la compañía aeroespacial más grande del mundo, con más de 165.000 empleados en EE UU y en los 65 países en que está presente, y principal fabricante de aviones comerciales, militares y de defensa. Su rival es la europea Airbus, que cerró 2014 con más número de pedidos que Boeing, aunque esta ganó en cantidad de aviones fabricados entregados.

La racha de caída de Boeing en la Bolsa estadounidense, iniciada el día 22, no ha cambiado, a pesar del nombramiento del nuevo presidente y consejero delegado. Sin embargo, según McNerney, los inversores no deberían estar asustados, pues Muilenburg no va a cambiar significativamente la estrategia de la empresa. “Dennis es bien conocido por nuestro grupo inversor y, francamente, he tenido muchas ocasiones de presentar junto a él, y es bastante bueno”, afirmó. McNerney considera, además, que el nuevo CEO “aportará una valiosa combinación de capacidades de gestión, enfoque al cliente, visión para los negocios y conocimientos de ingeniería, y una actitud y voluntad ganadora”.

Muilenburg, que ve el ascenso como “un tremendo honor y una gran responsabilidad”, tendrá que afrontar retos como ofrecer una cartera de pedidos de medio billón, reduciendo drásticamente los costos del 787 Dreamliner, y ajustar el negocio espacial y de defensa a los rápidos cambios en el gasto nacional e internacional.

Durante 2014, su predecesor duplicó los beneficios y se centró en mejorar los márgenes de beneficio de la empresa presionando a los proveedores a reducir los precios. Logros por los que la empresa le agradeció el miércoles su trabajo durante la última década, que sirvió para recuperar la “vitalidad, dirección y reputación a una empresa americana histórica”. A partir del día 1 y con el inicio del segundo siglo de la compañía en 2016, dará comienzo una nueva era para Boeing.

 

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