Editorial

Salarios que impulsen la competitividad

Los salarios disminuyeron en España un 8% en términos reales –es decir, descontando el efecto de la inflación– durante los duros años de la crisis económica. El dato se desprende de la Encuesta Anual de Estructura Salarial que elabora el INE y que constituye el estudio más completo sobre los sueldos de los trabajadores españoles. Las cifras publicadas ayer corresponden a 2013, último ejercicio durante el cual en España se destruyó empleo y primero en el que PIB registró de nuevo tasas positivas. Un año en el que los sueldos descendieron un 0,1% en términos anuales y un 1,5% en términos reales. El análisis de la letra pequeña de la encuesta revela que el retrato del trabajador con mayor salario es el de un varón de nacionalidad española, que trabaja en el sector de la energía, cuenta con un contrato indefinido y trabaja en el País Vasco, Madrid o Cataluña. Los sectores regulados, como el de la electricidad o el gas, son los que ofrecen remuneraciones más altas, seguidos por el sector financiero y los seguros. En el extremo opuesto, los empleados de la hostelería, las actividades administrativas y los servicios auxiliares perciben unos sueldos hasta un 40% inferiores a la media.

La caída del 8% que han experimentado en términos reales los sueldos desde 2008 certifica el esfuerzo que ha realizado la economía española para reducir los costes laborales y aumentar su competitividad. En los años de bonanza que terminaron con el estallido de la crisis, esos costes aumentaron severamente –hasta superar un 5,5% en 2008– fruto de viejos problemas estructurales que lastraban el funcionamiento del mercado de trabajo. Pese a la respuesta tardía que nuestro país tuvo ante la crisis, España ha sido el único, junto a Grecia, Irlanda y Portugal, capaz de corregir el excesivo crecimiento de esos costes durante los años de vacas gordas.

El esfuerzo de adaptación a los condicionantes del largo invierno económico ha permitido a algunos sectores de la industria salir reforzados en términos de competitividad. En ese proceso de flexibilización y reducción de costes han tenido un papel importante la reducciones de plantilla, pero también las rebajas salariales. España se halla actualmente inmersa en una coyuntura de recomposición del crecimiento y de mejora en términos de creación de empleo, pero se trata de un proceso que todavía resta consolidar y en el que la contención de los salarios deberá seguir jugando un papel fundamental. Evitar un crecimiento excesivo de las retribuciones constituye una estrategia clave a la hora de aumentar el déficit de competitividad que arrastran muchas empresas españolas. Una deficiencia que solo la llegada de la crisis más devastadora de la reciente historia económica ha posibilitado comenzar a corregir.

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