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Un boom ya visto en China

Las palabras más peligrosas en finanzas son esta vez es diferente. El alza de 10 billones de dólares en las acciones de China ha recordado al auge y la caída de 2006-2008. Muchos de los mismos temas están presentes y no hay bastantes diferencias para un final mejor. La subida es rápida, pero no tan vertiginosa como la última. Cuando el índice CSI 300 alcanzó su pico más reciente el 8 de junio, había subido casi un 150% en un año. El índice de referencia se cuadruplicó en los 12 meses anteriores antes de llegar a su máximo en octubre de 2007.

Sin embargo, hay muchas características similares. Los inversores minoristas están de nuevo al frente de la especulación: mantienen casi dos terceras partes del capital flotante de acciones cotizadas. Las esperanzas de la reforma de las empresas también han estimulado la compra. Entonces, el Gobierno cambió las estructuras de propiedad y registró los bancos más grandes, elevando las expectativas de que las empresas tratarían mejor a los accionistas. Hoy, los inversores están entusiasmados por las vagas promesas de que los inversores privados podrán poseer porciones más grandes de las empresas controladas por el Estado.

Las diferencias son alarmantes también. En 2007, el PIB de China creció un 14%. El crecimiento de este año será apenas la mitad. El apalancamiento es otra novedad: los corredores de Bolsa han extendido préstamos de margen por valor de más de 322.000 millones dólares.

En 2007 y 2008, las acciones chinas renunciaron a casi todas sus ganancias en menos de 13 meses. Hay buenas razones para creer que el resultado esta vez será diferente.

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