Algunos seguros más recomendables que otros según la persona

Préstamos con seguros: ¿cuándo son una buena opción?

Préstamos con seguros: ¿cuándo son una buena opción?

Sabemos –y sino ahora ya sí- que por ley, concretamente por la Ley 26/2006 de mediación de seguros y reaseguros privados, “Los mediadores de seguros y de reaseguros privados no podrán imponer directa o indirectamente la celebración de un contrato de seguro” según aparece en su artículo 5.2.e. La contratación de cualquier seguro deberá ser voluntaria y libre incluso en el banco. Pero los seguros son útiles. Cubren contingencias y situaciones importantes y su contratación es una decisión responsable.

Además, a la hora de solicitar financiación la palabra “seguros” planea sobre la operación como si de un ave se tratase, ¿es buena opción acompañar la financiación con un seguro?

Parece claro que es una buena elección la de protegerse a través de un seguro en la vida en general y a la hora de la financiación para la compra de bienes en particular. Tal y como reconoce Ramón Calvo, mediador de seguros y experto colaborador de iAhorro, “haya préstamos o no, los seguros son de gran importancia en la vida de las familias y empresas, porque son una herramienta que puede dar garantía de continuidad y/o calidad de vida, eso sí, para ello el seguro debe funcionar correctamente y debe haber existido un buen análisis sobre las circunstancias personales de cada caso”.

Seguro de protección de pagos

Préstamos con seguros: ¿cuándo son una buena opción?

Un seguro para ganar tranquilidad en caso de incapacidad temporal, invalidez absoluta, fallecimiento u otra situación como desempleo para hacer frente a los pagos relativos a un préstamo o a una tarjeta de crédito. “Son una combinación de un seguro de enfermedad con una cobertura adicional para la contingencia de desempleo” apunta Carlos Lluch, Director Técnico de Lluch & Juelich Brokers, experto en seguros y colaborador de iAhorro, haciendo hincapié en que este seguro es interesante en dos situaciones, cuando se está una situación de baja laboral por enfermedad o accidente y se produce un descenso de ingresos respecto al salario neto.

Tanto Carlos Lluch como Ramón Calvo coinciden en que este tipo de seguros tienen grandes limitaciones y restricciones en cuanto al tiempo de cobertura –en caso de una hipoteca los bancos hacen este seguro a 5 o 10 años señala Lluch, por lo que el resto del tiempo que es cuando por el avance del tiempo hay más probabilidad de siniestro- o el número de ocasiones en los que poder activar las garantías del seguro- lo que hace que no sean una opción para funcionarios ni personas con trabajos eventuales. Para los autónomos no será útil la cobertura de desempleo pero sí la de baja laboral. Por ello apunta Ramón Calvo que este seguro “encaja prácticamente de forma exclusiva en el perfil, siempre y cuando le interese después de conocer las limitaciones de dicho seguro”.

Seguro de vida

En caso de un préstamo hipotecario y únicamente cuando éste vaya a ser titulizado –emisión de bonos o cédulas de la hipoteca a terceros-, existe obligación de establecer un seguro de hogar –no un seguro de vida-, pero hay quien se cuestiona quién debería hacer frente a la prima, si la entidad financiera o el titular de la hipoteca. Sin embargo, a menudo las entidades tienen entre sus requisitos y exigencias previas a la concesión la contratación de un seguro de vida que no es obligatorio bajo ninguna ley vigente.

Por encima de estas exigencias, un seguro de vida relacionado con un préstamo es recomendable ya que su utilidad reside en dejar a la familia libre de esa carga que supone la deuda. Ramón Calvo aconseja no solo establecer el seguro por el capital de la deuda –y mucho menos por debajo de esa cantidad-, sino hacerlo por un poco más ya que así la calidad de vida de la familia no se verá mermada durante los siguientes años.

Más allá del seguro de vida y del de protección de pagos

Existen más opciones, otros seguros con los que obtener tranquilidad a la hora de la financiación, pero en los que habrá que estudiar cada caso en particular porque quizá no todos sean los más indicados para cualquier persona.

Préstamos con seguros: ¿cuándo son una buena opción?

Por ejemplo el seguro de dependencia, poco conocido pero económico, “por el que una persona puede garantizarse una renta de 2.000 a 4.000 euros mensuales para toda la vida o una duración determinada, más un capital inicial para adaptar la vivienda si sufre una situación de dependencia que alteraría gravemente la situación de renta disponible de la familia” apunta el experto Carlos Lluch. Además apunta también a la opción de un seguro de accidentes para cuando el presupuesto familiar es muy reducido y se cuenta con una vida “sana” y una buena salud, ya que son más económicos que los seguros de vida.

También resulta conveniente asegurar debidamente el bien por el que se está solicitando la financiación –seguro de hogar atendiendo muy bien que es lo que necesitamos, seguro de coche, moto…-. Ramón Calvo lo tiene claro, “debemos asegurar el bien para que en caso de pérdida total, uno no se vea pagando por algo de lo que ya no dispone”, ya que reconoce que ha visto situaciones en las que tras pedir un préstamo para un automóvil, asegurarlo a terceros, producirse un siniestro total y tener que pedir otro préstamos para comprar otro coche y además seguir pagando el coche que ya no existe.

¿Seguros en banca es sinónimo de mejores condiciones en la financiación?

Venimos viendo últimamente cómo se ha producido una bajada en los tipos de préstamos y créditos de la banca a cambio de una mayor vinculación que pasa entre otras cosas por la contratación de seguros –de vida o de hogar en la mayoría de los casos-. Pero ¿hasta qué punto son mejores esas condiciones de financiación? Hay quien como Carlos Lluch se lo pregunta y va más allá planteándose “¿alguien imagina a un banco regalando dinero? ¿Por qué iban a perder intereses si contratamos un seguro? Acaban cobrándonoslo por otros lados…”.

Lo importante es contratar un seguro que cubra las necesidades, hacerlo bien informado, conociendo todos y cada uno de sus pormenores y sobre todo estando bien asesorado para poder elegir así un seguro con una buena relación calidad-precio.

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