Editorial

Turismo y riqueza son sinónimos

La moratoria turística que propone Ada Colau, la candidata más votada en las elecciones municipales de Barcelona, primera ciudad mediterránea de Europa, significa que no debe haber más infraestructuras hoteleras nuevas ante la saturación que sufren algunas zonas. Es una postura discutible, y más ante la creciente duda que representa la inhibición fiscal de la fiebre de las conocidas como habitaciones turísticas. Colau, una creciente figura política que en un sabio planteamiento está concentrando su ámbito de actuación institucional en la eficacia, ha demostrado inteligencia social con su expreso apoyo al exitoso Mobile World Congress de Barcelona, una sensibilidad que desvela interesantes posibilidades. Conviene destacar, por tanto, que el turismo urbano en Barcelona no es solo una realidad de la mano del creciente negocio de los cruceros, sino la mayor potencialidad la ciudad. Este, sin embargo, ya se ha encontrado con barreras en los horarios comerciales. Lo adecuado es abrir esas puertas, resolver con inteligencia los problemas como el de las habitaciones turísticas y no poner más dificultades a la llegada de esa riqueza, innegable fuente de empleo, de bienestar y de crecimiento sostenible que, si se sabe gestionar sin prejuicios, será el yacimiento del bien común que reclamamos todos.

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