CC OO cree que la empresa no cumple con el fallo del Supremo

Coca-Cola empieza los trámites para reabrir Fuenlabrada

Iberian Partners afirma que no puede cumplir con la sentencia si la plantilla no le deja entrar

CC OO mantendrá el bloqueo porque considera ilegítima la transformación de Fuenlabrada en centro logístico

Protesta de trabajadores de Coca-Cola en Fuenlabrada en enero.
Protesta de trabajadores de Coca-Cola en Fuenlabrada en enero.

Coca-Cola Iberian Partners ha manifestado este jueves que la reapertura del centro de Fuenlabrada -a la que está obligada según una sentencia de la Audiencia Nacional y sucesivamente ratificada por el Tribunal Supremo- solo será posible si “un grupo de activistas”, que actualmente bloquea la entrada, permite “acceder a él”.

La compañía ha subrayado en un comunicado que el estado de abandono en el que se encuentra el centro desde hace más de un año no le permite dar cumplimiento a la sentencia sin acometer las labores de mantenimiento y puesta en seguridad que las instalaciones precisan. “El Centro se encuentra sin las licencias y autorizaciones administrativas necesarias para la vuelta a la actividad”, añade.

La embotelladora Iberian Partners insiste en la misma nota en que “quiere cumplir cuanto antes con la sentencia”, para que “todos los empleados que lo deseen se puedan reincorporar”. Sin embargo, “o se permite la entrada para preparar el centro de trabajo con las condiciones de seguridad y con pleno cumplimiento de la normativa aplicable o no podremos cumplir la sentencia”.

Juan Carlos Asenjo, portavoz de CC OO en el centro de Fuenlabrada, ha afirmado que los trabajadores que impiden entrar en las instalaciones mantendrán su movilización, porque entienden que la compañía no respeta el fallo judicial. La decisión de la magistratura, según Asenjo, establecía la reincorporación de los trabajadores en su puesto de trabajo y en las condiciones laborales que tenían antes del despido. Iberian Partners, sin embargo, comunicó la semana pasada que se plantea la puesta en marcha de un centro logístico en el que fue el centro de producción de Fuenlabrada.

Esta nueva estructura “debería cumplir las expectativas de los empleados, cerrar definitivamente el conflicto laborar y encarar con garantías una etapa de crecimiento, rentabilidad y estabilidad”, a juicio de la embotelladora. “De si vienen a modificar nuestro puesto de trabajo o no dependerá que sigamos con la conflictividad o no”, ha remarcado Asenjo.

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