Editorial

El BCE pone firme a la deuda

El Banco Central Europeo (BCE) no ha cambiado de opinión: mantiene e intensifica su política de compra masiva y regular de títulos de deuda, con volúmenes de unos 60.000 millones de euros mensuales hasta finales de 2016. Las dudas que el mercado tenía en las últimas semanas sobre la posibilidad de una interrupción en tal mecánica de compra por una supuesta sobreaceleración de crecimiento e inflación, se han disipado. Un consejero del banco central dijo en Londres -siempre eligen la City para estas cosas- que se intensificarán las compras este mes y el que viene por la caída de liquidez en verano, aunque muchos analistas han interpretado, con acierto, que lo hace porque tiene cierta alarma por el repunte de rentabilidad de los bonos en las últimas fechas, y más por la brusquedad con que se ha producido que por la intensidad del repunte, que no ha sido poca cosa.

Los tipos y precios de los bonos reaccionaron de inmediato, como lo hizo el euro, con un giro que ha frenado en seco su apreciación frente al dólar. En las Bolsas volvió a entrar dinero con fuerza, sobre todo en las empresas alemanas exportadoras. Al BCE le cuesta tomar decisiones; pero cuando lo hace no las modifica fácilmente, y ayer recordó que la expansión cuantitativa es una apuesta de largo, muy largo plazo.

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