Se conformaría con una reforma laboral y más privatizaciones
Alexis Tsipras, primer ministro griego
Alexis Tsipras, primer ministro griego

Bruselas espera un gesto de Grecia para aflojar la soga

El riesgo de impago ha alcanzado tal nivel que ya figura entre los escenarios probables

El Eurogrupo accedería a que el BCE permita a los bancos helenos comprar deuda griega

La cuenta atrás hacia una posible bancarrota de Grecia continúa imparable, pero Bruselas parece más nerviosa aún que Atenas. Fuentes europeas aseguran que el riesgo de impago ha alcanzado tal nivel que ya figura entre los escenarios probables. Bruselas considera casi imposible que las negociaciones permitan liberar a tiempo el remanente del rescate para ayudar a Atenas a hacer frente a sus deudas. Pero esperan un gesto del Gobierno de Syriza que permita, al menos, activar las fórmulas de apoyo necesarias para aliviar las dificultades financieras de Grecia y evitar en el país una crisis bancaria que desencadene la quiebra.

Mercado laboral

El primer gesto que espera Bruselas está relacionado con el mercado laboral, donde se reclama que Atenas no dé marcha atrás en las reformas iniciadas por gobiernos anteriores y que no prosiga con sus anunciadas medidas sobre incremento del salario mínimo. La troika (CE, BCE y FMI) propone como alternativa a esas medidas generalizadas una intervención “más quirúrgica”, con rebajas fiscales o subsidios destinados a los trabajadores griegos más desfavorecidos.

Más privatizaciones

Bruselas también espera que el gobierno de Alexis Tsipras despeje todas las dudas e incertidumbres que rodean al programa de privatizaciones desde su llegada al poder. Atenas se ha comprometido a completar las privatizaciones que ya estaban en marcha, pero ha congelado el resto de procesos para evitar malvender los activos. La troika ya ha reconocido más de una vez su error de cálculo sobre los ingresos que puede esperar Grecia por esa vía (primero los cifró en 50.000 millones de euros y luego los rebajó a 22.00 millones, pero apenas se han obtenido 4.000 millones).

Para 2015, la troika esperaba que Atenas ingresase 2.200 millones, objetivo prácticamente descartado. Pero Bruselas reclama que Tsipras deje claro a los inversores que el programa continúa, a ser posible completando alguna de las operaciones en marcha (como la venta del puerto del Pireo a China o la de varios aeropuertos a inversores alemanes).

Ayuda del BCE

Las fuentes consultadas señalan que “si Atenas hiciera los gestos que se le reclaman, el Eurogrupo [ministros de Economía de la zona euro] podría también enviar una señal política hacia el Banco Central Europeo”. Grecia intentó arrancar esa señal en el Eurogrupo del pasado lunes, pero no lo logró y tuvo que conformarse con un comunicado que solo subrayó la mejora en el clima de las negociaciones.Con tan magro resultado, el BCE se limitó anteayer a elevar ligeramente la línea de liquidez de emergencia, pero no aflojó la soga que aprieta al Gobierno de Syriza.

La señal del Eurogrupo que espera Atenas y que Bruselas ofrece a cambio de ciertos gestos en el mercado laboral y en el programa de privatizaciones podría permitir a Fráncfort elevar el límite de letras del tesoro que pueden comprar los bancos griegos, fijado ahora en unos 15.000 millones de euros. Ese techo impide al gobierno de Tsipras refinanciar con holgura su deuda a corto plazo con ayuda de sus propios bancos, que se han convertido prácticamente en los únicos clientes del Tesoro griego.

Grecia logró ayer colocar 1.300 millones en deuda a tres meses, con un interés del 2,7%, lo que apenas le llega para el vencimiento de letras de mañana (1.400 millones). El mes que viene (último del rescate) Atenas afronta vencimientos de deuda por valor de 5.200 millones de euros, además de tener que reembolsar 1.590 millones al FMI.

Ayuda a la banca

Bruselas también se muestra abierta a la posibilidad de recurrir a la parte del rescate griego destinado en exclusiva a la banca. Se trata de una partida de 10.000 millones de euros que podría liberarse sin necesidad de un acuerdo definitivo sobre el programa de reformas del rescate.
En este caso, la llave la tienen el Banco Central Europeo, a través del Mecanismo Único de Supervisión (MUS), y la Comisión Europea. Ambos organismos podrían desencadenar la entrega de ese dinero si detectasen necesidades urgentes de recapitalización en algún banco griego, una posibilidad que gana enteros a la vista de la fuga de depósitos en marcha.

La aprobación formal de ese rescate bancario correría a cargo del Eurogrupo, pero según fuentes europeas, los ministros tendrían muy difícil frenarlo si el informe del MUS y de la Comisión Europea es favorable. Ese rescate paralelo impediría una corrida bancaria y la consiguiente crisis financiera, un escenario que, según la mayoría de los analistas, condenaría a Grecia a la quiebra. Bruselas puede impedirlo, pero espera un gesto de Atenas para hacerlo. Gesto que no llega.

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