A veces no está relacionado el ahorro con la vida útil

¿A mayor vida útil de las cosas mayor ahorro?

¿A mayor vida útil de las cosas mayor ahorro?

“Que duren, y duren y duren”. Parafraseando el mítico anuncio del conejo de Duracell, lo que se busca con la compra de un aparato, producto, utensilio, artículo o cosa es que su vida útil sea lo más larga posible. Sabemos que las cosas no duran para siempre y que incluso hay muchas que están estratégicamente programadas para que dejen de funcionar en un momento dado debido a la obsolescencia programada –concepto que surge por vez primera por Bernard London en 1932 y que cobró importancia gracias a Brooks Stevens al hablar sobre la producción en masa en una conferencia en 1954 y que se basa en que los productos tienen fecha para el fin de su vida útil antes de empezar a usarse-.

La correcta utilización de las cosas, siguiendo las instrucciones del fabricante hace que duren más. Si a ello se le suma que son productos, utensilios, artículos de calidad y eficientes, la palabra ahorro acompañará a su dueño durante un tiempo.

  • Electrodomésticos. Su vida útil es generalmente larga, un frigorífico, una lavadora o un lavavajillas pueden durar en torno a los 10 años. A medida que se envejecen, hacen un uso más intenso de los recursos que necesitan, pero a nuestro favor y en nuestra mano está invertir en electrodomésticos eficientes que consuman menos energía, es decir que estén etiquetados como eficientes y cuenten con la calificación A+++, A++, A+ o A que corresponde al estamento más eficiente. Si se utilizan de forma adecuada, por ejemplo colocando en el frigorífico los alimentos de forma adecuada para que el aire circule, si se evita que se forme una capa de hielo en el congelador mayor a 5mm y si el lavavajillas y la lavadora se utilizan con cargas completas se estará optimizando el uso del electrodoméstico y cuidándolo a la vez que se ahorra.

  • Baterías de teléfonos móviles. Contar con una batería que dure lo máximo posible es la gran lucha de los fabricantes de teléfonos móviles. La batería de hoy dura más que la de ayer gracias a estar fabricada con componentes novedosos, pero además hay formas con las que ahorrar batería en el smartphone, retrasar el momento y número de cargas y por lo tanto ahorrar en electricidad –que tan cara está y que tantos dolores de cabeza está dando a los hogares-. Por ejemplo bajando el brillo de la pantalla, cerrando bien las aplicaciones y no solo yendo a “atrás”, si no se necesita quitando la vibración, posponer la actualización de aplicaciones para cuando el teléfono esté cargando, utilizando apps de optimización de la batería, poniendo el modo avión cuando no vayamos a tener cobertura o mientras lo cargas…
  • Coches. En este caso, alargar la vida de un vehículo no tiene por qué significar ahorro. De hecho, si se alarga hasta límites insospechados implica más peligrosidad y gastos. El sobreenvejecimiento de un coche supone que la probabilidad de sufrir averías aumenta exponencialmente, por lo que las visitas al taller perjudicarán al bolsillo. En España el parque de vehículos es uno de los más antiguos de Europa, 11,3 años de antigüedad de media, por lo que aumenta el peligro de accidentes al envejecer también los mecanismos de seguridad. El Plan PIVE que recientemente ha renovado el Gobierno y que estará dotado con 225 millones de euros es una ayuda con la que poder rejuvenecer el parque. Hay ocasiones en las que el ahorro no es recomendable anteponerlo a la seguridad.
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