Editorial

Un accidente a clarificar cuanto antes

El accidente del avión militar A400M, ocurrido el pasado sábado en Sevilla, constituye en primer lugar una tragedia humana –en el siniestro fallecieron cuatro personas y resultaron heridas otras dos–, pero también un suceso con importantes connotaciones empresariales, políticas y económicas. La compañía anunciaba ayer la reanudación en Toulouse de los vuelos en prueba del A400M, cuyo ensamblaje se realiza en nuestro país, y la participación en uno de esos trayectos del presidente de la compañía en España, Fernando Alonso, como símbolo de confianza en la seguridad de la aeronave. El Ministerio de Fomento y la propia Airbus han puesto en marcha una comisión de investigación –en la que participan también otros fabricantes y proveedores de la aeronave– con el objetivo de esclarecer las causas del siniestro. Desde el gigante europeo de la aeronáutica se insistía ayer con acierto en que Airbus ofrecerá “toda la información y transparencia necesarias” para facilitar la investigación, mientras desde el Gobierno se defendían los “estrictos protocolos que sigue manteniendo la empresa para garantizar el método más seguro de transporte”.

La investigación y esclarecimiento de las causas del accidente de Sevilla constituyen una prioridad tanto para la propia compañía, que ayer sufría las inevitables consecuencias en los mercados bursátiles, como para los intereses económicos de España y de Europa. Como era de esperar por razones de prudencia y responsabilidad política, las primeras reacciones de los países que cuentan con este modelo de avión han consistido en la paralización de los vuelos, a la espera de los resultados de la investigación. El A400M ya opera en Francia, Turquía, Reino Unido y Alemania, aunque son ocho los países que tienen pendientes pedidos de la aeronave: los cuatro anteriores más España, Bélgica, Luxemburgo y Malasia. Tras el accidente, Berlín y Reino Unido han decidido suspender los vuelos de prueba de sus aviones, mientras el Gobierno francés ha asegurado que autorizará únicamente los vuelos “extremadamente prioritarios” de los seis A400M que tiene actualmente.

Como recordaba ayer desde Viena el ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, Airbus da trabajo en España a 50.000 personas y el éxito de la industrialización y comercialización del proyecto del A400M –que se ha visto rodeado de algunas dificultades en los últimos años– tiene enorme importancia para la economía europea y española. Todo ello constituye un motivo poderoso para asegurar que la investigación de este siniestro se lleve a cabo con la máxima celeridad, rigor y transparencia. Porque de la agilidad y seriedad del trabajo de esta comisión de investigación depende no solo la confianza en la seguridad del A400M, sino la protección del prestigio del sello Airbus y el valor que este tiene para España y Europa.

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