Íñigo Amoribieta dirige La Nevera Roja y Tarifa and Company

"No fabricamos en China para controlar la calidad"

“El verdadero lujo es que cada uno pueda hacerse a su gusto su propia ropa”

El ejecutivo abandonó la dirección de Groupon para dedicarse a nuevos proyectos

"No fabricamos en China para controlar la calidad"

Íñigo Amoribieta, madrileño, de 37 años, es un espíritu inquieto por naturaleza. Estudió Empresariales, realizó un máster y llegó a ser consejero delegado de la firma de descuentos Groupon, puesto que abandonó para desarrollar otras inquietudes empresariales. Desde hace apenas dos semanas es el nuevo consejero delegado de La Nevera Roja, cargo que compagina con otras dos sociedades, Vidnex.com, una plataforma de clases de ejercicios deportivos en directo, y Tarifa and Company, una firma online de trajes de baño personalizados.

“Siempre quise empezar desde cero y unir el mundo de la industria a la tecnología”, afirma este emprendedor, que reconoce que su lugar de trabajo no es lo más importante. “Son las ideas y las personas”. Prueba de ello es que su socia en Tarifa and Company, la diseñadora gráfica Agnes Wanat, vive en Londres. La idea de montar este negocio surgió tras analizar el modelo de Vilebrequin, la firma de trajes de baño masculina por excelencia, fundada en Saint-Tropez en 1971.

“Observé que tenía proveedores portugueses y españoles, y me obsesioné con la idea de ver cómo competir con esta empresa, que factura 80 millones de euros”, explica, mientras enseña un despacho, ubicado en el madrileño barrio de Chamberí y desnudo de adornos y elementos superfluos.

Empezó a elaborar un business plan, donde lo importante es que aportara valor añadido al cliente, y enseguida lo encontró: se trataba de que cada traje de baño fuera único, que el cliente pudiera diseñarlo a su gusto, que se confeccionara de uno en uno, a medida, y que en un plazo de dos o tres semanas, y por 159 euros (envío incluido), estuviera listo.

Como una moto

A pocos lados va sin su moto. Por eso, el casco siempre está a su lado, en un despacho completamente desnudo de elementos decorativos. Sobre la mesa de trabajo, el ordenador, el teléfono móvil, unas muestras de los trajes de baño que vende por internet y, por supuesto, la llave de su moto.

Íñigo Amoribieta asegura que trabaja una media de 15 horas al día y, aunque son muchas, confiesa no estar quemado. “Mentalmente estoy muy fresco, me gusta hacer cosas, estar siempre en movimiento y asumiendo retos”.

Entre sus objetivos está empezar a confeccionar modelos para niños, en un paso más por afianzar la marca. “De esa manera padres e hijos podrían llevar el mismo el traje de baño. Lo importante es tener ideas y capacidad para hacerlas”, explica. A su lado, siempre lleva consigo una libreta en la que anota todas las ideas que van surgiendo. “Soy cuadriculado y lo tengo que anotar todo; utilizo mucho el programa Excel porque es cuadriculado”, comenta este ejecutivo-empresario, que suma a su experiencia ejecutiva y empresarial un bagaje internacional, ya que vivió durante nueve años en Estados Unidos, donde trabajó en este país como consultor en McKinsey.

Desde hace dos años no tiene vacaciones, y va camino de quedarse otro año sin pisar la arena de la playa. “No me importa, porque todo lo que hago me llena tanto que no lo echo de menos, aunque por trabajo tengo que viajar mucho”. Le gusta leer novelas y libros sobre temas empresariales.

“Lo bueno es que no hay dos iguales, no hemos hecho todavía ningún traje de baño igual, esa es nuestra diferenciación”, cuenta Amoribieta, y agrega que el color azul es el más vendido. “A los hombres españoles les gusta esa tonalidad, es el que más combina la gente. Tenemos un producto nicho y nuestra facturación ya alcanza los 80.000 euros”. Lo importante, añade, era buscar a los mejores proveedores. Y se volcó en ello. “Las telas son de procedencia catalana, la prenda se cose en Andalucía, se personaliza en Galicia y se envía desde Madrid. Lo bueno es que se vuelve a fabricar en España, hay pequeñas empresas de confección que están empezando a surgir, y eso es positivo para la economía española”. Desde el principio descartaron fabricar en China porque querían tener control sobre la calidad del producto y, sobre todo, cumplir con los plazos establecidos. “Es muy importante, en este tipo de negocio, no defraudar las expectativas del cliente”. Y reconoce que el sector textil, en estos momentos, es uno de los más castigados pero también donde hay enormes posibilidades empresariales, “porque se vuelve a confeccionar en España”.

La inversión inicial en 2014 de los dos socios fue de 30.000 euros y esperan que el próximo año la empresa sea rentable. “Que cada uno pueda crear a su gusto la ropa es una tendencia, ya sea con iniciales o con adornos es el verdadero lujo”. En breve esperan iniciar su expansión en México, Perú, Estados Unidos, Reino Unido, “la calle de la moda en internet tiene muchas posibilidades”.

Otra de las claves del éxito está en la elección del nombre de la compañía. En este sentido, apunta que Tarifa es sinónimo de “tranquilidad, relax, de buen tiempo, de alegría...”.

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