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Otro referéndum escocés queda lejos

Puede que haya un segundo referéndum escocés. Pero es probable que sea más tarde que temprano. El hecho de que el Partido Nacional Escocés (SPN, por sus siglas en inglés) haya logrado todos menos tres de los 59 miembros de Escocia en el Parlamento de Reino Unido en las elecciones del pasado jueves es un logro impresionante para un grupo que ganó solo seis escaños en 2010. Pero su idea central –la independencia de Escocia– podría estar a años de distancia.

La obtención de una estrecha mayoría por parte del Partido Conservador implica que el SNP puede tener que cambiar su plan de juego. En lugar de formar parte de una coalición formal o informal de un gobierno de izquierdas, el nuevo ejército de diputados del SNP se sentará en la segunda fila. Los conservadores no quieren la independencia de Escocia. Ahora también serán menos propensos a tener que intercambiar favores políticos con el SNP.

El ejército de diputados del SNP no formará parte de una coalición formal o informal de un gobierno de izquierdas

Si el SNP quiere asegurar su mayoría en las elecciones del próximo año para el parlamento escocés, podría tener que acercarse más al centro que se adapta mejor a las personas a las que les gusta el statu quo constitucional. Además, la mejor oportunidad para que el referéndum de Sturgeon tenga éxito llegará cuando la economía escocesa esté en mejor forma. En la actualidad, el Instituto de Estudios Fiscales calcula un déficit escocés presupuestario para 2015/16 del 8,6% del PIB, frente al 4% de Reino Unido en su conjunto. El derrumbe del precio del petróleo es un factor clave.

El otro referéndum –el de la pertenencia de Reino Unido a la Unión Europea– también puede dar a Sturgeon una oportunidad para promover la secesión. Si los votantes de otras partes del país deciden salir de la UE, Sturgeon estaría en una posición más fuerte para argumentar a favor de la secesión de los escoceses de Reino Unido para permanecer en la UE. Presionar agresivamente a favor de la independencia antes del referéndum de la UE, previsto para 2017, podría resultar contraproducente.

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