Antonio Tavira, consejero delegado de Elzaburu

“Al principio se copia, luego se innova”

La firma familiar dedicada a la propiedad intelectual cumple 150 años

Su consejero delegado pide un marco fiscal más generoso para la innovación empresarial

Antonio Tavira, consejero delegado de Elzaburu, en su despacho en Madrid.
Antonio Tavira, consejero delegado de Elzaburu, en su despacho en Madrid.

En Elzaburu están de celebración. Cumplen nada menos que 150 años, lo que la convierte en una de las empresas más antiguas del país. Antonio Tavira (Madrid, 1959) continúa, como consejero delegado, con la saga familiar de este despacho de propiedad intelectual, creado por Julio Vizcarrondo Elzaburu en 1865, cuando hablar de los derechos intelectuales en España era extraño. Cuentan con 165 empleados y oficinas en España, Pekín y Munich.

Pregunta. ¿Cómo se consigue sobrevivir 150 años?

respuesta. Con una estabilidad accionarial y liderando el sector. Sobre todo con una estrategia de atención a un cliente internacional, que ha sido la base del éxito.

P. Conseguir la estabilidad accionarial no es fácil a lo largo de varias generaciones. ¿Cómo se logra?

r. Primero es necesario que los mejores estén al frente del despacho; y segundo, se consigue con una evolución de los tiempos. Si se necesita dar entrada a nuevos socios hay que hacerlo , y siempre con la captación de los mejores profesionales posibles.

P. ¿Cómo ve a las empresas españolas en innovación?

r. A España le queda mucho camino por recorrer. Hace falta un apoyo institucional a la I+D y un nuevo marco fiscal, que debería ser más agresivo y generoso para las empresas.

P. ¿No cree que falta cultura empresarial respecto a la I+D?

r. Evidentemente falta cultura innovadora, pero es algo que se va ganando en el tiempo. Tenemos empresas que son ejemplos de la I+D. Esa cultura permite liderar varios mercados, por ejemplo en alimentación, componentes del automóvil, textil, industria azulejera… Son las empresas que están triunfando en el mundo. Tenemos suficientes ejemplos, pero que muchas veces son llevados de forma individual, con apoyo institucional solo cuando se han logrado las metas. Cualquier compañía puede tener innovación, incluso en una pyme o una panadería. Todos nos tenemos que obsesionar con la calidad de nuestro trabajo, en todo tipo de empresas.

P. ¿También tiene que ver con el tipo de sector en el que se basa la economía española, con poco tejido industrial?

r. Es un sector basado en servicios, sin un tejido productivo apoyado por políticas. Necesitamos tener un marco de innovación más atractivo.

P. ¿Qué consejos ofrece a las compañías para innovar?

r. En primer lugar, captar a los mejores profesionales y formar a su gente. También, tener una estrategia en la que sepa que sin innovación no se va a liderar el mercado. Ver en qué puede arriesgar cada euro invertido para introducir cambios importantes en los sistemas de trabajo.

P. ¿Hay suficiente gente formada?

r. Sin duda. Hasta el punto que la gente joven está saliendo al extranjero. No pasa nada porque haya esa transferencia de talento hacia fuera porque a la larga siempre revierte en España.

P. Es una visión optimista de lo que ocurre con el paro para los jóvenes.

r. Es una visión esperanzadora. Tengo una esperanza brutal en España y en nuestra juventud, que es la mejor formada de la historia. Tenemos que invertir en esa formación y ser capaces de dar a nuestros jóvenes las responsabilidades que se merecen.

P. Pero el que se va difícilmente vuelve, debido a las diferencias en su carrera profesional.

r. En estos momentos es complicado atraer a esos profesionales que se han ido. Pero son ciclos. Los tiempos buenos están por venir.

P. ¿Las empresas han ganado productividad tras la crisis?

r. La crisis ha dejado muchos muertos por el camino. Eso ha permitido que los que siguen en el mercado han tenido necesariamente que hacer los deberes. En muchos casos de forma no voluntaria. Esta mala situación ha permitido que las empresas miren al futuro. Nadie vive del pasado.

“Tenemos las miras en toda Asia”

P. ¿Con qué planes cuenta la compañía?

R. Tenemos que ser agradecidos con nuestros antepasados, que han hecho posible que hayamos llegado a los 150 años. Esto nos ha creado un reto a los que estamos para liderar el sector. Tenemos que continuar con la apertura de mercados.

P. ¿Por qué mercados apuestan?

R. Sobre todo por el mundo asiático. Tenemos las miras en todo lo que supone China y Asia, que son los mercados de mayor crecimiento. Si no estamos posicionados allí, como las firmas alemanas y anglosajonas, no tendríamos el know-how para continuar, igual que ya hicimos en el mercado americano. Desde Pekín dirigimos toda la expansión.

P. ¿Cómo el mercado chino de propiedad intelectual?

R. China es un mercado complicadísimo, porque está basado en precio. En una competencia brutal frente a todas las firmas internacionales, con 7.000 despachos de propiedad intelectual.

P. Un mercado que tradicionalmente ha respetado poco la propiedad intelectual.

R. China ya tiene la oficina de patentes más grande del mundo, con más de 1,7 millones de solicitudes al año, con unos crecimientos exponenciales. Esto es lo que pasó con Corea hace años, ya que los coreanos copiaban y ahora son líderes de la innovación. Al principio se copia y después se empieza a invertir en innovación.

P. ¿Las empresas españolas están empezado a innovar tras la crisis?

R. Estoy esperanzado de que estamos saliendo de la crisis, pero más despacio de lo que nos están diciendo nuestros políticos. Sí que empezamos a ver una mayor inversión en innovación, en consultas, en lanzar nuevos productos. Lo lograremos si invertimos en valor, eficacia y tecnología.

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