La vieja Cableuropa pasa a denominarse Vodafone Ono

Vodafone elimina la estructura societaria de la antigua Ono

Sede de Vodafone en Madrid.
Sede de Vodafone en Madrid.

Vodafone sigue con los ajustes internos. La compañía ha acelerado ahora la supresión de la estructura societaria de la antigua Ono, adquirida por el grupo británico en 2014 por cerca de 7.200 millones de euros. Así, dentro de los cambios en marcha, el grupo británico ha decidido extinguir distintas filiales de la antigua operadora de cable.

Entre las sociedades que han sido suprimidas figuran empresas como Ono Midco SA y Spanish Cable Holding SA. Con este movimiento, la operadora ha buscado acelerar la simplificación de su estructura, además de eliminar empresas que habían reducido su actividad, una vez cerrada la compra.

El objetivo final de esta reestructuración pasa por la reducción de costes. Ambas sociedades estaban presididas desde hacía algunos meses por Antonio Coimbra, consejero delegado de Vodafone España, y tenían un consejo de administración formado por altos directivos de la propia operadora como Miguel Orue-Echebarría, director financiero, o Pedro Peña, responsable legal.

Además, dentro de los cambios aprobados por la compañía, la histórica Cableuropa SA ha pasado a llamarse Vodafone Ono SA. En este sentido, la operadora ha querido introducir el nombre de su marca comercial, tal y como sucede con las filiales que tiene en todos los países. Es una cuestión de reconocimiento e identificación de las empresas con el propio grupo británico.

Vodafone One, que antes como Cableuropa dependía orgánicamente de Ono Midco SA, ha pasado a tener como socio único a Grupo Corporativo Ono SA, que a su vez cuelga directamente de Vodafone España SAU. De Cableuropa, por su parte, dependía la filial navarra Tenaria.

Cableuropa tenía una gran relevancia en Ono dentro del ámbito financiero, puesto que de esta sociedad dependían vehículos financieros como Nara Cable Funding y Nara Cable Funding II, que tenían su sede en Irlanda, y Ono Finance PLC II, con sede social en Londres. Ambas firmas fueron utilizadas por la operadora de cable para realizar distintas emisiones de deuda durante los últimos años, para financiar la actividad de Cableuropa.

En este sentido, uno de los primeros movimientos llevados a cabo por Vodafone tras la compra de Ono, dentro del proceso de refinanciación de su nueva filial, fue lanzar una oferta para cancelar distintas emisiones vivas de bonos de Nara Cable y Ono Finance.

La operación se llevó a cabo a través de Vodafone Holdings Europe SLU, compañía matriz de Vodafone España, según indicó el grupo en su comunicación a las autoridades bursátiles.

En cualquier caso, Vodafone sigue trabajando en todos los frentes para alcanzar los máximos ahorros posibles en la integración de Ono. En la presentación de la transacción, la operadora señaló que esperaba alcanzar unas sinergias por costes y capex cercanas a 240 millones de euros antes de la integración de costes en el cuarto año del cierre del acuerdo, equivalentes a un valor neto a presente cercano a 2.000 millones de euros.

Las cláusulas de garantía de empleo y el ERE

El posible ERE que pudiera presentar Vodafone, debería estar justificado en un fuerte empeoramiento de los resultados de la compañía, habida cuenta la actual situación de los convenios colectivos de las distintas filiales. Así, en el convenio colectivo de Ono, que está vigente hasta diciembre de este año, se incluyó una cláusula de estabilidad de empleo. En el convenio, dentro del escenario de dificultades en el empleo que se vivía en España en 2013 cuando se firmó, empresa y sindicatos manifestaron su “compromiso con el mantenimiento del nivel del empleo global en el Grupo Ono”.

No obstante, señalaron que si como consecuencia de la necesaria viabilidad de la compañía fuese necesario acometer cambios, la dirección y los sindicatos negociarían dentro del marco legal. Ambas partes convinieron que durante la vigencia del convenio, no se haría uso de las medidas contempladas en los artículos 51 y 52 del estatuto de los trabajadores (relacionados con los despidos colectivos e individuales), salvo que el Ebitda cayera un 10% o más.

En el caso del convenio colectivo de Vodafone también se incluyó una garantía de empleo. En este caso, la empresa se comprometió a no llevar despidos colectivos en aplicación del artículo 51 del estatuto de los trabajadores, salvo que los ingresos por servicios bajaran un 12% o más o que el descenso del Ebitda superase el 14% al cierre del ejercicio fiscal 2013/2014, o bien que el grupo decidiese realizar adquisiciones con impacto en el ámbito local.

Vodafone presentará los resultados anuales el 19 de mayo. En el sector, los rumores sobre un posible ERE, que afectaría a más de 1.000 de los 6.000 empleados de la empresa (3.500 de Vodafone y 2.500 de Ono), son cada vez más fuertes.

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