Equilibrar recuperar inversión sin incurrir a más costes

¿Cuándo merece la pena cambiar de coche?

¿Cuándo merece la pena cambiar de coche?

El sector del automóvil vive un buen momento a la espera de que se renueve una nueva edición de PIVE, pero a pesar de ello el parque automovilístico español sigue siendo anticuado ¿debemos sustituir antes nuestro coche? ¿Cuál es el momento adecuado?

Comprar un coche no es una decisión económica sencilla. En primer lugar, si exceptuamos la vivienda, es la decisión económica más cara. En segundo lugar por su depreciación, tan sólo lo saquemos del concesionario ya habrá perdido un porcentaje importante de su valor y por último genera muchos costes, más cuanto más antigüedad tiene.

Todo ello conlleva a que la decisión, en términos económicos, sea muy compleja. Cuantos más esperemos menor valor tiene el coche que sustituimos a la vez que suben los costes por averías. Pero si lo hacemos pronto, tampoco se amortiza lo que nos ha costado el vehículo, especialmente si lo hemos financiado. Buscar el equilibrio es la clave, pero siempre valorando todos los condicionantes.

  • Si quieres recuperar el mayor valor posible a tu vehículo no esperes mucho tiempo a venderlo. Con ello deberás cambiar cuando el coche tiene entre 2 y 5 años, todavía no es considerado un coche antiguo, no tiene grandes averías –dependiendo del kilometraje- y generalmente el fabricante no habrá sustituido el modelo de coche por otro más reciente, algo que la hace perder un importante valor.
  • Analizar las averías. Sobrepasado un determinado kilometraje las averías se multiplican, no sólo de motor también otros puntos con reparaciones caras, como sucede con la electrónica. Llegado ese momento es mejor cambiar de vehículo, aunque lo más probable es que se nos cierre el mercado de venta de segunda mano y tengamos que deshacernos de él en el propio concesionario. Muchas veces esto no sucede por concatenación de averías sino porque una avería grande supere o se aproxime en coste al valor que ya tiene el vehículo.
  • Costes más económicos. Los coches han evolucionado mucho en todos los aspectos –seguridad, comodidad…- pero especialmente en motor y consumo. Si lo usamos intensivamente podemos tener ahorros considerables en combustible. A esto se añaden otros puntos que aunque parezcan no tener significancia la va a tener cada vez más. En las grandes ciudades los sistemas de aparcamiento penalizan cada vez más a los coches antiguos y contaminantes. Además en caso de episodios de contaminación son en muchos casos los primeros a los que se restringe el tráfico. Con todo ello, a partir de 10 años, los ahorros y cambios hacen más rentable el cambio del coche.
  • Cambian nuestras necesidades. De todo tipo, desde laborales, porque necesitemos usar mucho más nuestro coche que normalmente tenemos en el garaje y multiplicar los kilómetros o familiares si aumenta el número de miembros de la familia. En el primer caso las razones son puramente económicas en el segundo priman otras como comodidad y seguridad.

Pero como regla general, en el momento que detectemos que el coste de mantenimiento del vehículo se dispara es cuando debemos sustituirle por otro más eficiente, siempre buscando sacar el máximo dinero por el vehículo que sustituimos.

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