Escenarios para Atenas

¿Qué le espera a Grecia tras el fracaso del Eurogrupo?

Yanis Varoufakis, ministro griego de finanzas
Yanis Varoufakis, ministro griego de finanzas EFE

El gobierno griego claudicó ayer y aceptó rebajar a nivel técnico las negociaciones con la troika (CE, BCE y FMI) tal y como le exigió el pasado viernes en Riga el Eurogrupo (ministros de Economía de la zona euro). Bruselas confía en que este cambio permita acelerar las negociaciones para cerrar un acuerdo con Atenas antes del 30 de junio, último día del segundo rescate.

 ¿Este cambio supone el final de Yanis Varufakis, el polémico ministro griego de Finanzas?

No. Varufakis seguirá siendo el responsable político de las negociaciones y, salvo cese o dimisión, asistirá a las reuniones del Eurogrupo del 11 de mayo y del 18 de junio, en las que se espera concluir el segundo rescate.

Si Varufakis continúa, ¿por qué los mercados han celebrado el cambio del equipo negociador?

Los mercados interpretan que el primer ministro Alexis Tsipras ha arrinconado al titular de Finanzas, que no intervendrá en los contactos técnicos previos.

 ¿Por qué se considera positivo que Varufakis no participe en esos contactos previos?

Porque supone un cambio en la estrategia negociadora de Atenas, que hasta ahora se había negado a facilitar información en esas reuniones técnicas. Grecia estaba empeñada en negociar sólo a nivel político, sin abordar en detalle el cumplimiento del Memorándum de condiciones ligado al segundo rescate.

 ¿Cabe esperar, entonces, que a partir de ahora se aceleren las negociaciones sobre Grecia?

Nadie se atreve a darlo por seguro. Se prevé que los contactos técnicos sean mucho más fluidos, lo que permitirá a la troika hacerse una mejor idea sobre la situación financiera de Atenas y sobre sus intenciones reformistas. Pero la última palabra la tendrá el Eurogrupo, donde Grecia mantiene su resistencia a aceptar ciertas condiciones.

 ¿A qué se niega Grecia?

A corto plazo, a recortar de nuevo las pensiones y a elevar el tipo de IVA en ciertos productos. A largo plazo, Atenas se niega a prolongar un rescate que se inició en 2010 y que no tiene visos de poder terminar el 30 de junio porque su prima de riesgo supera los 1.200 puntos.

 ¿Qué quiere Atenas?

Una nueva reestructuración de la deuda o una moratoria indefinida en su pago, así como un plan de reconstrucción nacional en lugar de otro rescate basado en recortes y ajustes.

¿Aceptará la zona euro las demandas de Grecia?

Parece muy poco probable, al menos en 2015, un año en que varios países, como España y Portugal, celebran elecciones.

¿Por qué se niega el Eurogrupo a la reestructuración?

Porque el 80% de la deuda griega está en manos del BCE, del FMI o de la zona euro, es decir, que las pérdidas serían para los contribuyentes europeos, incluidos los de algunos países más pobres que Grecia.

¿Cuánto se juega España?

Unos 26.000 millones de euros en total, entre préstamos bilaterales (6.000 millones) y avales a través del fondo de rescate, además de las perdidas que encajaría a través de los balances del BCE y del FMI. En proporción al PIB, España es el tercer país que más perdería, sólo por detrás de Eslovenia y Malta, y por delante de Francia y Alemania.

 ¿Se podrán evitar esas pérdidas?

El gobierno español confía en que sí. Pero la mayoría de los analistas y el Fondo Monetario Internacional consideran que la reestructuración de la deuda griega será inevitable, dado que Grecia no podrá hacer frente a unos números rojos de más de 300.000 millones de euros, equivalentes al 180% de su PIB anual.

 ¿Cuándo se producirá ese desenlace?

Nadie lo sabe. La zona euro espera cerrar un acuerdo con Grecia antes de final de junio que despeje el camino hacia un nuevo rescate, que algunas fuentes ya cifran en torno a los 50.000 millones de euros, por lo que la factura total de los tres rescates se elevaría a 300.000 millones.

 ¿Cuánto tiempo puede resistir Grecia sin recibir más ayudas?

Poco, según los cálculos de Bruselas, aunque la troika reconoce que desde la victoria de Syriza en las elecciones de enero no dispone de información exacta sobre las cuentas griegas. Atenas lleva sobreviviendo por sus propios medios desde agosto de 2014, sin recibir ningún préstamo de la troika, por lo que sus recursos parecen próximos a agotarse.

¿Cuánto dinero necesita Grecia cada mes?

Para el gasto corriente unos 2.800 millones de euros, entre salarios de funcionarios, pensiones, sanidad y protección social. Pero a ello se añaden los vencimientos de deuda.

¿Qué vencimientos tiene por delante?

En mayo debe reembolsar 1.000 millones de euros al FMI_y refinanciar más de 1.000 millones en letras a corto plazo. La situación es similar en junio. El gran problema llega en julio y agosto, con 6.000 millones en total, la mayoría por vencimientos de bonos en manos del BCE.

¿Puede hacer frente Grecia a esos vencimientos sin ayuda?

Todas las apuestas apuntan a que no.

¿Qué pasaría si no paga?

Se entraría en un terreno minado. Fuentes europeas aseguran que el impago o default afectaría a todos los acreedores de Grecia por lo que se entraría en una espiral de imprevisibles consecuencias. En ese escenario, parece que sería inevitable una congelación de los movimientos de capital dentro del país (corralito) para evitar la quiebra de los bancos griegos.

 ¿Un corralito como el de Chipre?

Más duro, probablemente. Se habla incluso de suspender el acuerdo de Schengen de supresión de fronteras para someter a control a los viajeros procedentes de Grecia y comprobar que no se llevan el dinero fuera. Serían medidas tan duras e impopulares que podrían poner en peligro no solo la continuidad de Varufakis sino incluso la supervivencia del Gobierno de Tsipras, que llegó al poder tras las elecciones celebradas el 25 de enero.

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