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Playmobil, una infancia de fuertes y barcos piratas

Geobra lanzó en 1974 en Alemania los primeros caballeros, obreros e indios

En España, hasta 1983 fueron producidos y vendidos por Famobil.

El barco pirata de Playmobil.
El barco pirata de Playmobil.

El barco pirata, el fuerte, la granja, la ambulancia o tantos otros lugares y transportes. Tardes enteras, después del colegio, jugando a vivir la existencia de los adultos. Y todo gracias a unas figuritas que no llegan a los ocho centímetros, solo 7,5: las figuras de Playmobil, nacidas en Alemania en 1974 de las manos de la compañía Geobra.

Cronología

Los tres primeros Playmobil.
Los tres primeros Playmobil.

1876. Andreas Brandstätter funda la compañía en Fürth (Baviera). Produce accesorios para cofres y cerraduras.

1908. Le sucede su hijo Georg, quien cambia el nombre de la empresa a Geobra, jugando con las dos primeras siglas de su nombre y apellido.

1921. Traslado a Zirndorf, donde permanecen aún las oficinas centrales. Fabrican huchas, teléfonos y cajas registradoras de hoja de metal, que se venden en Europa y en otros continentes.

1952. Se incorpora Horst Brandstätter, quien modifica la fabricación y la cartera de productos y hace del plástico su material preferido.

1958. Llega el primer éxito internacional: el hulahoop. La empresa se expande, comercializando juguetes y productos de ocio.

1974. Aparece Playmobil en el mercado. Brandstätter había encargado a principios de la década a Hans Beck un sistema nuevo de juego.

Años ochenta. Para satisfacer la creciente demanda mundial se establecen compañías de venta en Francia, Benelux, Inglaterra, Italia, Canadá y EE UU.

2000. La empresa abre su primer parque para niños, Playmobil Fun Park, en Zirndorf, cerca de la sede de la compañía. Además, se introducen en un nuevo mercado con la producción y venta de un nuevo producto, macetas de alta calidad bajo la marca Lechuza.

2010. Las ventas globales de la compañía superan el medio millón por primera vez, con un facturación de 507 millones de euros.

2014. Las figuras de Playmobil cumplen 40 años.

Si muchos de los que jugaron con ellos en el rellano de las escaleras españolas de los setenta o principios de los ochenta no pueden evitar conocerlos como los clicks de Famobil, se debe a que fue esta marca de Famosa quien los introdujo en España, tras obtener la concesión de la licencia. No solo llegaron, sino que se produjeron hasta 1982 o 1983 en Onil (Alicante), donde hoy se encuentra la sede de Playmobil. La compañía madre alemana retomó su comercialización después que la concesionaria española desapareciera.

Los clicks hispanos eran casi idénticos a los alemanes. Solo les diferenciaba un pequeño detalle. Los españoles llevaban el logotipo de Famobil en uno de sus pies junto a la inscripción Geobra. Además, en España no se fabricaron ni distribuyeron todas las referencias del catálogo Playmobil. Bien porque se pensó que no tendrían éxito o bien porque algunas eran demasiado caras para las familias de la Transición y la reconversión industrial.

Cuando el fundador de Geobra, Andreas Horst Brandstätter, abrió la empresa en 1876 no parecía estar pensando en hacer las delicias del público infantil. De hecho, la compañía se dedicó durante 82 años a la fabricación de accesorios para cofres y cerraduras, huchas y cajas registradoras. Productos todos muy alejados del mundo del juguete. Con la llegada del plástico –material que vivió su momento de auge tras la Segunda Guerra Mundial– vino también el primer cachivache infantil, el hulahoop.

A principios de los setenta, Horst Brandstätter, nieto del fundador, pidió a su jefe de desarrollo, Hans Beck, que crease algo nuevo para atraer a los niños. Y a este excarpintero se le ocurrieron unas pequeñas figuritas de cabeza y ojos grandes, sonrisa amplia y sin detalles como nariz u orejas. Así dibujan los pequeños de la casa a los seres humanos. Sus reducidas dimensiones tenían además dos ventajas: permitían que se pudieran guardar en los bolsillos infantiles y abarataban los costes de producción. Andaba el plástico caro con el petróleo en plena crisis.

Caballeros, indios y obreros fueron los primeros personajes de Playmobil. Cuando se presentaron en la Feria del Juguete de Núremberg en 1974 no tuvieron demasiado éxito. Solo un mayorista holandés, Hermann Simon, vio su potencial. La apatía de los industriales jugueteros frente al invento quedaría demostrada con los años como un gran error. En 2013 la facturación de la marca alcanzó los 552 millones de euros.

En un primer momento, los clicks eran de un único color. La temática se distinguía por los complementos. Además, no podían girarse sus manos, ya que sus muñecas eran completamente estáticas. De ahí la expresión popular estás más tieso que un playmobil.

Al principio, también, solo había hombres, con su característica peluca, un corte irregular de pelo. Poco a poco fueron modernizándose. Aparecerían las primera figuras femeninas en 1976. Cinco años más tarde llegaría la descendencia, niños y niñas de 5,5 centímetros y bebés de 3,5. Y eso que la primera embarazada no saldría al mercado hasta 2012.

Si inicialmente era un juguete para los nenes, ahora ambos sexos se divierten con ellos. Según la compañía, sus pequeños fans se dividen entre un 55% de chicos y un 45% chicas. Playmobil es así una de las pocas marcas unisex de la industria juguetera. En un mundo aún de rosas y azules, no parece una mala idea que las niñas puedan jugar a ser piratas y los niños, a enfermeros para recrear así una experiencia adulta más igualitaria.

Un Guinness de 68.808 ‘clicks’ de paseo por la historia

Boceto de Hans Beck de 1971.
Boceto de Hans Beck de 1971.

Los niños y niñas de entre 4 y 12 años son los principales consumidores de Playmobil. No son, sin embargo, los únicos. También existe un importante público adulto, los coleccionistas. En España muchos de ellos se agrupan en la asociación Aesclick.

Estos fanáticos de los Playmobil decidieron en 2010 batir el Guinness World Record de exposición de clicks. El reto era enorme. Si querían ganar, tenían que lograr exhibir como mínimo más de 35.000 figuras humanoides de Playmobil. Esa era la plusmarca de los anteriores triunfadores.

Para lograrlo, necesitaban un inmenso recinto. Lo encontraron en el recinto ferial de la localidad aragonesa de Barbastro. Allí, en una superficie diáfana de más de 2.000 metros cuadrados, se afanaron sin descanso durante cinco días unas 150 personas.

Como temática eligieron pasearse por la historia de la humanidad. Desde las civilizaciones prehistóricas hasta la exploración espacial, pasando por el antiguo Egipto y la conquista del Oeste, entre otros momentos decisivos del devenir humano.

Hubo, además, un guiño muy especial al hito futbolístico español de ese año, la victoria de la selección española en el Mundial de Sudáfrica. Construyeron un estadio en el que 16.000 clicks esperaban atentos al pitido final de la gloria.

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