Editorial

Por un transporte más sostenible

El coste derivado de los problemas de congestión de tráfico (consumo energético, pérdidas de tiempo y otras circunstancias) supera el 2% del PIB. Esta estimación que maneja la CEOE es argumento de sobra para replantear de arriba abajo el sistema nacional del transporte. Es obvio que el modelo vigente basado en el vehículo privado no es sostenible ni desde el punto de vista medioambiental ni del de la eficiencia económica ni siquiera del de la ocupación física del espacio. La patronal ha redactado un documento de propuestas, elaborado por los empresarios del transporte, para que los partidos las tengan en cuenta en sus programas. En ellas, el autobús tiene un papel clave, y requiere unidad de mercado y un marco regulatorio estable que fomente su uso frente a otros modos de transporte de viajeros. También proponen trenes y tranvías rentables, intermodalidad de estos con la carretera, interconexión del AVE con Barajas y El Prat, menos impuestos al transporte de mercancías por carretera, mejora de áreas logísticas y fijar como prioritarios uno o dos puertos en el arco mediterráneo, además de una necesaria mejora de la normativa urbana de carga y descarga. Es un largo listado de propuestas, unas más acertadas que otras, en el que se echa de menos una apuesta decidida por el transporte de mercancías en tren, una opción que tantas mejoras reales puede proporcionar a la economía.

 

 

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