Presión a Tsipras en la asamblea del FMI y Banco Mundial

Guindos anima a parar con reformas la cuenta atrás de Grecia

Reunión del G20 celebrada ayer en el marco de la reunión de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), que tiene lugar en Washington. EFE
Reunión del G20 celebrada ayer en el marco de la reunión de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), que tiene lugar en Washington. EFE

El ministro español de Economía, Luis de Guindos, ha resaltado en su llegada a Washington (EWE UU), donde se celebran las reuniones de las Asambleas de Primavera del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que Grecia ha perdido "tres o cuatro semanas preciosas" en la tarea de estabilizar su economía. El representante del Gobierno ha reiterado, en declaraciones a TVE, la petición al Ejecutivo heleno de que emprenda el camino de las reformas en busca de recuperar el crecimiento.

Los primeros mensajes que emanan de esta cumbre económica hablan del riesgo que comporta la crisis griega para el sistema mundial. De hecho, se trabaja ya contra el reloj y la UE intenta salvar un acuerdo sobre las reformas del país que permita al Eurogrupo dar su visto bueno en Riga el próximo jueves a un plan que facilitaría el desbloqueo de financiación que Atenas necesita con urgencia.

El conocido como Grupo de Bruselas, que sucede a la antigua troika formada por la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), se reúne hoy de nuevo para seguir tratando con las autoridades griegas un plan de reformas detallado que, hasta ahora, no convence a las instituciones acreedoras.

La CE ha mostrado su insatisfacción con el nivel de progreso alcanzado hasta ahora y ha dejado claro que haría falta un acuerdo a nivel técnico de las instituciones acreedoras para que los ministros de Finanzas y de Economía de la eurozona puedan autorizar el plan de reformas de Grecia la próxima semana.

En Washington coinciden el ministro griego de Finanzas, Yanis Varufakis, con sus homólogos europeos y los líderes de las instituciones acreedoras y del Eurogrupo. En la Asambiea del FMI y BM están el vicepresidente para el Euro y el Diálogo Social, Vladis Dombrovskis, y el comisario de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici, así como los presidentes del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, y del BCE, Mario Draghi, con quien Varufakis se reunió el viernes.

Atenas debe devolver al FMI 746,6 millones de euros el 12 de mayo próximo, cuando su caja está prácticamente vacía. Un acuerdo con el Eurogrupo y el FMI sobre las reformas y una temprana adopción y ejecución por parte del Parlamento y el Gobierno griegos podría desbloquear una financiación de 7.200 millones de euros muy necesaria para el Gobierno griego de Alexis Tsipras.

Varufakis, que intenta aguantar las presiones de sus socios y no rendirse a lo que se califica en Atenas como “chantaje” por parte de la eurozona, dijo en Washington que su país “no juega” con la salida del euro, pero insistió en su intención de alcanzar un acuerdo que “no sea impuesto” por los acreedores internacionales.

En este contexto, el Gobierno de Tsipras ha denominado sus “líneas rojas”: las relaciones laborales -en alusión a la liberalización completa del despido en el sector privado, como piden los acreedores-, el recorte de las pensiones, el aumento del IVA y las privatizaciones.

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