Las compañías medianas "afrontan un riesgo alto" de quiebra

El FMI avisa del impacto que los tipos bajos tendrán sobre el seguro

José Viñals, director del departamento de Asuntos Monetarios del FMI.
José Viñals, director del departamento de Asuntos Monetarios del FMI. Reuters

Los bajos tipos de interés impuestos por el Banco Central Europeo (BCE) benefician a las familias hipotecadas, a las empresas y a las administraciones endeudadas, pero esta política también tiene su reverso, en las compañías que basan su negocio en la compra de deuda pública. El Fondo Monetario Internacional (FMI), en su informe semestral sobre estabilidad financiera, pone el foco en el desafío que la política de tipos bajos representa para algunos agentes económicos, especialmente para las aseguradoras.

"Las compañías de seguros europeas de tamaño mediano que tengan un balance débil podrían afrontar un riesgo creciente de quiebra", ha apuntado en su discurso el director del departamento de Asuntos Monetarios del FMI, José Viñals. Un periodo prolongado de tipos de interés cercanos a cero podrían provocar que una cuarta parte de las aseguradoras no alcanzara los niveles mínimos de capital, apunta el alto funcionario, citando las pruebas de estrés que realizó recientemente el supervisor europeo de seguros.

Viñals recuerda que la industria aseguradora europea gestiona una cartera de activos que sobrepasa los cuatro billones de euros, y que muchas de las compañías tienen una alta y creciente interconexión con el sector financiero, lo que aumenta el riesgo de que se produzca un efecto contagio.

En su informe, el FMI también advierte de que la banca europea tiene en su balance una cartera de créditos en mora de más de 900.000 millones de euros, aún después de los fuertes programas de saneamiento que se han acometido en varios países. El organismo pide a los legisladores que "animen a los bancos para gestionar esta cartera y pongan en marcha un entramado legal e institucional más eficiente para acelerar este proceso.

“La banca debería tener equipos específicos para gestionar sus créditos fallidos, gestionar activamente el nivel de aprovisionamiento y apuntarse como pérdidas los créditos no recuperables”, apunta el informe

España es uno de los países donde ha llegado más lejos el saneamiento bancario, en buena medida por los dos reales decretos que elevaron las provisiones exigidas a la banca. Ante esta situación, el sector ha realizado numerosas operaciones de venta de carteras de créditos en mora y créditos dudosos. Fondos y empresas especializadas como Lindorff, Apollo, Elliot o Blackstone han realizado compras por más de 50.000 millones de euros.

Más incertidumbre desde octubre

El informe de Estabilidad Financiera alerta de que en los últimos seis meses han crecido los riesgos del sistema financiero mundial, especialmente por los problemas que atraviesan los bancos de países emergentes.

“Los riesgos que afectan a la estabilidad financiera se han incrementado por la tenue y desigual recuperación de la economía mundial, con tasas de inflación que son demasiado bajas en muchos países”, apuntó el director de Asuntos Monetarios del FMI, José Viñals.

A su juicio, esta situación se explica en parte por el débil e incompleto saneamiento de los balances de las entidades financieras. También explicó que uno de los movimientos que están percibiendo es un trasvase de riesgos, de la banca tradicional a la conocida como banca en la sombra (shadow banks) , de los problemas de solvencia a los de liquidez, y de las economías desarrolladas a los países emergentes.

En este último caso, parte de los problemas provienen de la drástica caída de los precios del petróleo, que ha afectado a países como Argentina, Venezuela, Brasil, Rusia o Nigeria cuyos Gobiernos pueden tener dificultades para afrontar sus compromisos de pagos. En muchos casos, también se están viendo afectados por el fortalecimiento del dólar.

El Fondo Monetario Internacional pidió a los reguladores de los países emergentes que acometan pruebas de resistencia para su sistema bancario, estresando los balances ante el riesgo creciente de unos precios bajos prolongados en materias primas. También advierte de la importancia de controlar el grado de endeudamiento de las grandes corporaciones industriales y la exposición de las empresas a los fuertes vaivenes que se están registrando en los últimos meses en los mercados de divisas.

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