Editorial

El músculo tecnológico de Europa

Nokia anunció ayer la compra de Alcatel-Lucent por 15.600 millones de euros, un movimiento estratégico que muestra el dinamismo, la vitalidad y la fuerte competencia que vive este mercado. La operación, la mayor realizada en el sector en diez años, sitúa a Nokia como segundo mayor fabricante de equipos de redes móviles, solo por detrás de Ericsson, y coloca a la compañía en una posición ventajosa como suministrador de tecnologías para redes fijas, así como para afrontar los retos de los servicios en la nube. La nueva empresa, que se denominará Nokia Corporation, dominará el 35% del mercado, frente al 40% de Ericsson y el 20% de la china Huawei. Un gigante europeo que contará con más de 100.000 empleados y una facturación aproximada de 26.000 millones de euros.

El acuerdo, que deberá ser refrendado por los accionistas de Nokia y autorizado por los servicios de competencia de la Comisión Europea, fortalecerá de forma considerable la industria tecnológica del Viejo Continente frente a los competidores asiáticos. No en vano, el movimiento de Nokia se interpreta como una estrategia para frenar la creciente y agresiva presión de los fabricantes chinos de bajo coste, como Huawei y ZTE.

La operación anunciada ayer se suma a la larga lista de fusiones y adquisiciones que se han producido en Europa desde principios de año en diversos sectores. Sin contar con la transacción anunciada por Nokia, el total de las operaciones empresariales en esta primera parte del año suma ya una inversión total de casi 900.000 millones de euros, lo que convierte este principio de ejercicio en el más dinámico desde 2007. Han sido casi 9.500 acuerdos empresariales, un 28% más respecto al mismo periodo del año pasado, que incluyen grandes operaciones como la Heinz con Kraft, Cheung Kong y Hutchison Whampoa y Abbvie y Pharmacyclics o la venta de O2 por parte de Telefónica a Hutchison, entre otras.

Todos estos movimientos constituyen una prueba palpable de la mejora del clima económico en Europa y del afán por crecer y aumentar presencia en el mercado de muchas compañías, tras los años de austeridad y ajuste de gastos marcados por la crisis. Transacciones como la anunciada por Nokia son, además, una muestra de que la industria europea tiene potencial y músculo suficiente para afrontar el reto de la pujante competencia que ofrecen las empresas asiáticas. La autorización del Gobierno francés, adicionalmente proteccionista, de la adquisición de Alcatel-Lucent, apunta a que Europa es cada vez más consciente de la necesidad de facilitar las operaciones que, además de inyectar fortaleza a los protagonistas, respeten la competencia en lugar de entorpecer alianzas que benefician no solo a las compañías involucradas, sino a la economía europea.

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