El Supremo decide esta semana si confirma la nulidad

ERE en Coca-Cola, ¿punto final?

Manifestación de los trabajadores de Coca-Cola en enero en Fuenlabrada.
Manifestación de los trabajadores de Coca-Cola en enero en Fuenlabrada.

Ya han pasado 15 meses desde que Coca-Cola Iberian Partners, la embotelladora de la marca de bebidas en España y Portugal, presentara un ERE que afectaba a más de un millar de personas. Esta semana está previsto que se comience a escribir el final de un largo conflicto laboral. El Tribunal Supremo se reúne mañana para confirmar o corregir la sentencia de la Audiencia Nacional, que declaró nulo el despido colectivo en junio.

Horas antes de que se conozca el veredicto definitivo sobre el conflicto, las posiciones permanecen todavía enfrentadas. Los trabajadores de la planta de Fuenlabrada, una de las cerradas hace más de un año y la que más ha luchado por conseguir sus intereses, se manifestaron ayer por la tarde en el centro de Madrid. Cientos de personas reclamaron al Supremo que confirmase la nulidad del ERE y que la empresa reincorpore a los trabajadores despedidos.

Los empleados de Fuenlabrada han reclamado desde la sentencia de la Audiencia Nacional que se reabra la fábrica madrileña, algo que ha sido descartado en repetidas ocasiones por Coca-Cola Iberian Partners. Este tema puede que sea el detalle del conflicto que permanezca tras la decisión del alto tribunal. “Si la empresa no cumple las sentencias, mantendremos la lucha social”, afirma Juan Carlos Asenjo, representante de CC OO en la planta de Fuenlabrada.

Los trabajadores de dicha factoría llevan acampados en la puerta desde que se efectuase el cierre. Confían en que se obligue a la empresa a reabrir el centro, amparándose en parte de la sentencia de la Audiencia Nacional que afirmaba, así como sucesivos autos, que tenían que ser “reincorporados en las mismas condiciones previas al despido”. Ellos consideran que dicha frase obliga a la reapertura, pero la empresa no.

El director general de Coca-Cola Iberian Partners, Victor Rufart, remitió ayer una carta a sus empleados en la que les ha transmitido “tranquilidad” en una semana marcada por la vista y posible fallo del Tribunal Supremo. “A falta de saber el sentido del fallo, quiero transmitirte personalmente tranquilidad. La decisión que adopte en los próximos días el Supremo no altera ni pone en riesgo los planes de futuro y el compromiso por el crecimiento de este gran proyecto empresarial”, señaló en la carta hecha pública por Europa Press.

La sala de lo Social del Supremo se reúne a puerta cerrada el miércoles y ambas partes esperan que, al menos el fallo, se conozca el mismo día. Para más adelante quedará conocer el grueso de la sentencia, que se esperaba en un principio para junio o, incluso, para después del verano. En dicho escrito, el alto tribunal, en caso de confirmarse la nulidad como esperan los trabajadores, deberá dirimir sobre dos cuestiones complejas: si la decisión afecta a todos los despidos y si entra o no a valorar el cierre de fábricas.

Coca-Cola Iberian Partners tuvo que reincorporar a más de 350 trabajadores despedidos cuando la Audiencia Nacional obligó a la ejecución de la sentencia de nulidad para aquellos que la solicitasen. El tribunal tuvo que rechazar las recolocaciones propuestas por la empresa en un principio al considerar “irregular”, que se obligase al cambio de residencia, por lo que ahora reciben un salario sin prestación de servicio. Sin embargo, los despidos fueron más y el Supremo deberá decidir si su sentencia afecta o no a aquellos que se adhirieron a las bajas voluntarias.

Cuatro plantas, a la espera

La fusión de las embotelladoras de Coca-Cola, formando Iberian Partners, conllevó el cierre de cuatro fábricas. La Audiencia no ha querido ni en la sentencia de junio ni en los sucesivos autos, decantarse sobre el final de actividad en dichas plantas. Queda por ver si finalmente será el Supremo el que dirima sobre este hecho.

La empresa asegura que acatará sea cual sea la sentencia del Supremo. Sin embargo, Asenjo, sin embargo, se muestra “desconfiado” con que la compañía vaya a ejecutar la decisión del tribunal. Los trabajadores que no se sumaron a las propuestas de bajas voluntarias y que fueron despedidos de forma forzosa, siguen manteniendo su intención de volver a trabajar en Fuenlabrada. Por ello, los “espartanos”, como se hacen llamar, llevan meses lanzando campañas en redes sociales que han tenido una difusión importante, llegando a ocupar varias veces los temas más comentados en Twitter. A ellos se han unido las voces de partidos políticos como Izquierda Unida o Podemos.

Por su lado, Coca-Cola ha lanzado una importante campaña de comunicación, con un cambio de imagen incluido, mientras el conflicto llega a su final. La compañía espera que se alcance finalmente una solución en los tribunales, aunque defienden que han intentado reiteradamente que fuese “pactada”. Mañana, sea cual sea el resultado, comenzará a cerrarse uno de los problemas laborales más mediáticos en España.

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