España cuenta con multinacionales, pero son minoría

Las grandes firmas de una industria atomizada

Fábrica de Central Lechera Asturiana.
Fábrica de Central Lechera Asturiana.

Atomizado.Es la palabra más repetida cuando se pregunta por el sector de la alimentación español. La Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) afirma que el 96% de las empresas tienen menos de 50 trabajadores. Mauricio García de Quevedo, director general de la patronal, afirma que esto se traduce en que no haya ninguna firma española entre las 25 primeras del mundo.

La dispersión empresarial del sector afecta a la “competitividad” y a “la estrategia de internacionalización”, según el representante de la industria. De hecho, esta es la principal traba que se encuentran las empresas a la hora de exportar, su pequeño tamaño es un lastre. Sin embargo, el conjunto de la alimentación española ya factura en el exterior el 25% del total.

Pero no todas en España son pequeñas empresas. GB Foods (antigua Gallina Blanca Star), Deoleo, Nutrexpa (ahora dividida en dos), Central Lechera Asturiana, Campofrío, Calidad Pascual, Pescanova o Grupo Fuertes, entre otras, son empresas que facturan cientos de millones al año y venden sus productos en decenas de países.

La industria está continuamente cambiando. Según Rafael Fuertes, director general del Grupo Fuertes, “hay una tendencia a la concentración de empresas”. De hecho, no descarta que su compañía lleve a cabo compras para incrementar su capacidad productiva. ElPozo, empresa del grupo, facturó 942 millones de euros en 2014.

Ignacio García-Cano, director general de Calidad Pascual, empresa que factura más de 700 millones al año, explica que se están estableciendo alianzas entre empresas españolas para permanecer fuertes. Es el caso de la que tiene esta firma con Idilia Foods, una de las mitades en las que se dividió Nutrexpa, para la comercialización de algunos productos.

Fuertes defiende que la “variedad” es una de las fortalezas del sector. García-Cano añade la seguridad alimentaria. Ambos consideran que es una industria atractiva para los inversores extranjeros, de ahí el creciente volumen de fondos presentes en empresas españolas. “Es un valor refugio en tiempos de crisis”, afirma el directivo de ElPozo.

La entrada de fondos extranjeros y de capital riesgo se debe, según García de Quevedo, a un “nuevo contexto global”. “Adaptarnos al escenario internacional es tan necesario como beneficioso para cualquier sector”, comenta.

Deoleo, empresa que factura más de 770 millones, está controlada por el capital riesgo de CVC y Campofrío, con ventas cercanas a los 2.000 millones y dirigida por capitales mexicanos y chinos, son muestra de cómo los grandes fondos han entrado en los últimos años en las principales empresas españolas. García de Quevedo anima a las firmas a ser ellas “las que comiencen a invertir en el exterior para ampliar su competitividad”.

El conjunto de la industria creció un 2,6% el año pasado, principalmente potenciada por el aumento de las exportaciones del 5,5%. “En el exterior hay una moda por el país y por los productos españoles”, defiende Fuertes.

El sector también ha vivido problemas en los últimos años y es que, aunque sea una industria que ha capeado bien la crisis, se ha visto afectada por otras cuestiones. ERE como el de Panrico o el concurso de acreedores de Pescanova, que una vez salida de esta situación vuelve a facturar cerca de 1.000 millones, han sido algunas de las malas noticias de un sector que tiene unos ingresos que ronda los 100.000 millones.

Los retos del sector español pasan por crecer en el volumen de las empresas y en la producción al exterior. Pero para ello, como evidencian desde FIAB, hace falta generar valor a los productos que se exportar, ya que todavía priman los graneles y otros de poco valor añadido.

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