Las grandes distribuidoras dan la batalla con una política agresiva de precios

La disputada guerra por las cápsulas de café

Clientes observan cajas de cápsulas de café Bellarom en una tienda de Lidl en Madrid.  Elida Rodríguez
Clientes observan cajas de cápsulas de café Bellarom en una tienda de Lidl en Madrid. / Elida Rodríguez

Lo primero que vio ayer una pareja al entrar a una de las tiendas de la cadena de supermercados alemana Lidl fue decenas de cajas de cápsulas de café apiñadas en el primer pasillo. El precio de 1,89 euros por cada caja, con 10 unidades cada una, les atrapó. Leyeron, revisaron, y al final decidieron llevarse seis cajas, una de cada variedad que ofrece la nueva marca a los consumidores.

Lidl lanzó al mercado el miércoles su nueva marca de cápsulas de café, Bellarom, compatibles con las máquinas Nespresso, al menor precio que ahora es posible encontrar, tal y como comprobó ayer Cinco Días en distintos establecimientos. Sólo la marca de la cadena Dia le hace sombra; la empresa española vende cajas con 10 unidades a un precio de 1,99 euros, 10 céntimos más que el precio de venta de la cadena alemana.

“En nuestra casa se consume mucho café, así que vamos a probar cada sabor para saber cuál es nuestro favorito”, comentó la pareja que ayer compró seis cajas de Bellarom en una de las tiendas de Lidl en Madrid.

El precio de las cápsulas de Lidl ha suscitado recelos en el sector de la distribución. Diversas fuentes consultadas por este diario señalaron que podría tratarse de un caso de venta a pérdida. “Gestionar la demanda de forma agregada implica manejar un volumen de mercancía muy elevado lo que permite, por economías de escala, obtener unos precios de compra muy competitivos que Lidl traslada al precio final de venta”, subrayó Víctor de Bobes, responsable de comunicación de la compañía.

“Es gracias a su modelo de negocio y, en particular a su estrategia de compras, por lo que Lidl puede obtener un precio tan competitivo sin renunciar a la calidad”, aseguró De Bobes. Además añadió que la compañía tiene una estrategia de compras que agrupa la demanda de todos los países en los que tiene presencia a la hora de negociar con los proveedores.

Los precios de las otras marcas de café que desde hace varios meses se han posicionado en el mercado duplican en algunos casos el de las cápsulas de Lidl lanzadas esta semana.

Por ejemplo, la cadena de supermercados Dia comercializa la marca Dolce Gusto a 4,99€ la caja con 16 cápsulas, es decir que la unidad tiene un costo de 0,31 céntimos. Dia también vende Café Expresso Intenso a 1,99 la caja con 10 unidades, por lo que el consumidor adquiere cada cápsula a 19 céntimos.

Otra marca como L’ Arome Espresso que es comercializada en Mercadona y Dia se vende por 3,29 euros la caja con 10 cápsulas, es decir los compradores pagan 32 céntimos la unidad.

“Más que precios bajos, lo que nosotros ofrecemos es la mejor relación calidad precio”, defendió el directivo. “Aunque se pudiera vender un producto más barato, si no tiene una calidad similar a la marca líder, ese producto no entra en el surtido”, explicó el responsable de comunicación de Lidl.

La cadena de supermercados alemana pretende ofrecer productos a precios competitivos sin descuidar la calidad y la variedad. “Además de las cápsulas, en nuestra oferta hay muchos ejemplos de esta estrategia. El más reconocido, sin duda es el de la crema antiarrugas Cien Q10, que resultó premiada por la organización de consumidores OCU como la mejor crema antiarrugas del mercado frente a otras con precios muchísimo más elevados”, detalló De Bobes.

Las cápsulas de café Bellarom se fabrican en Holanda y se venden en seis países europeos. La compañía germana tiene previsto comercializarlas en los 26 países en los que está presente. En Europa tiene una red de aproximadamente 10.000 establecimientos.

Según datos proporcionados por la empresa, el consumo de café ha aumentado un 10% en los últimos años y el 67% de los consumidores lo beben en su casa, algo que les resulta más cómodo y fácil.

Lidl además estima que el 35% de los hogares españoles en los que vive más de una persona tiene una máquina de café de cápsulas por lo que, en su opinión, la oferta de Bellarom se hace atractiva para los consumidores.

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