Editorial

El mercado apremia las salidas a Bolsa

Al menos media docena de operaciones de capitalización empresarial a través de salidas a Bolsa están previstas para esta primavera: Talgo, Naturhouse, Cellnex (antes Abertis Telecomunicaciones), Testa, Euskaltel y muy posiblemente Isolux Corsán. Prácticamente todas ellas ensayarán la fórmula de inversión cualificada, destinada únicamente a inversores institucionales, que proporciona más celeridad en el proceso y evita determinados pasos a los que obliga la CNMV. Este es el formato utilizado en las últimas semanas por algunas otras operaciones, como ACS Yield, y empieza a ganar adeptos entre las corporaciones. Hay suficiente liquidez en el mercado como para poder obviar el mercado minorista y lograr los objetivos de captación.

Pero en el uso exclusivo de tal mecanismo, que proporciona la consabida celeridad, hay un deseo de utilizar los dos próximos meses como los más diáfanos para llegar al mercado. Los analistas advierten de que las circunstancias políticas internas y externas aconsejan utilizar la ventana de oportunidad abierta ahora y que bien podría cerrarse por una temporada después de mayo. En primer lugar, aunque el efecto político de Podemos se ha diluido en las últimas semanas tras los limitados resultados obtenidos por la formación política en Andalucía, persiste el riesgo de un deterioro de la gobernabilidad en muchas comunidades autónomas y grandes ayuntamientos tras las elecciones del 24 de mayo. La fragmentación política que las encuestas detectan puede proyectarse después para las elecciones generales, con el riesgo de cambios bruscos en la política económica y quiebra de la recuperación. El mercado precisa estabilidad y a ser posible con las políticas practicadas en los tres últimos años, que han embridado el déficit público, han flexibilizado la economía y han abaratado los costes de producción. El proceso de transformación no ha culminado y la inversión quiere garantías de que se hará.

Pero los inversores siguen alerta también con el riesgo nunca del todo despejado de Grecia. El tira y afloja que practica el nuevo Gobierno de Atenas con la Unión Europea no está resuelto y todo parece indicar que si desbloquea la ayuda pendiente ahora, a cambio de un compromiso firme de reformas que garanticen nuevos recursos fiscales a las arcas helenas, será inevitable un nuevo rescate del país a finales de junio, cuando vence la prórroga pactada del vigente.

Por mucha literatura que se vierta sobre la posibilidad inocua de un abandono de Grecia del euro, tal cosa no es cierta y provocaría un terremoto que volvería a hacer crujir las cuadernas de la moneda única. Es remota tal posibilidad, pero la inestabilidad está servida y sus efectos en el mercado para fines de junio y julio, también. Parece, pues, buena idea para las empresas que quieren estar en Bolsa hacerlo antes para asegurarse los fondos que precisan.

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