Solo tendría fondos hasta el 20 de abril

Los fondos de Grecia se agotan sin que aún haya pacto

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, pronuncia un discurso durante una sesión en el Parlamento en Atenas, Grecia.
El primer ministro griego, Alexis Tsipras, pronuncia un discurso durante una sesión en el Parlamento en Atenas, Grecia. EFE

Riesgo de impago inminente en Grecia. La agencia de calificación Fitch, que suele ser más benévola con la zona euro que sus hermanas Standard & Poor’s y Moody’s, dictó ese veredicto el pasado viernes, anticipo de un fin de semana de frenéticas negociaciones entre Atenas y la zona euro. Los contactos prosiguieron ayer. Y hoy podrían recibir un impulso político desde Berlín, donde los gobiernos de Angela Merkel y de François Hollande celebran un consejo de ministros germano-francés.

“El hecho de que los técnicos hayan trabajado todo el fin de semana y de que sigan haciéndolo muestra la voluntad de todas las partes de negociar de manera constructiva”, valoraba ayer un portavoz de la Comisión Europea.

Las prisas de Bruselas parecen indicar que esta vez sí que está en marcha la cuenta atrás hacia una suspensión de pagos en Grecia, tantas veces temida y nunca consumada. El Gobierno de Alexis Tsipras, que anoche tenía previsto rendir cuentas ante el Parlamento griego sobre la situación de las negociaciones con la zona euro, ha superado los pagos corrientes y vencimientos de deuda del mes de marzo, pero parece incapaz de afrontar los de abril sin ayuda del Eurogrupo (ministros de Economía de la zona euro).

El Eurogrupo mantiene bloqueado el último tramo del rescate griego (1.800 millones de euros) y la entrega de los beneficios derivados del programa de compra de deuda griega (unos 1.900 millones de euros en 2014) a la espera de que la troika (CE, BCE y FMI) valide el programa de ajustes, reformas y privatizaciones presentado por Atenas.

“El gobierno griego ya ha remitido a la troika una serie de reformas, que se están analizando”, confirmó ayer el ministro español de Economía, Luis de Guindos, durante el Foro Cinco Días celebrado en Madrid. Guindos, que descartó la salida de Grecia de la zona euro, advirtió, no obstante, que “las reformas tendrán que ser completas para que obtengan su aprobación”.
El plan presentado por Tsipras reduce a la mitad el objetivo de superávit fiscal primario (del 3% exigido hasta ahora por la troika al 1,5%). Y fía la mayor parte del ajuste presupuestario a medidas para combatir el fraude fiscal y aumentar la recaudación, con lo que espera lograr un ingreso adicional de 3.000 millones de euros.

Atenas se resiste, en cambio, a seguir recortando pensiones y salarios, como reclama la zona euro, aunque podría aceptar la supresión de ciertos IVA reducidos, salvo en hostelería y medicamentos.

A examen

Tras la evaluación de la troika, ya en marcha, los miembros del Eurogrupo, a nivel de secretario de Estado, verifican el alcance de las reformas y podrían celebrar una teleconferencia antes del 3 de abril. Pero la aprobación definitiva y la consiguiente liberación de préstamos necesita el visto bueno definitivo de los ministros, que no se reúnen hasta el día 24 de abril, aunque no se descarta una teleconferencia extraordinaria antes de esa fecha.

A mediados de mes, el 13 de abril, Grecia afronta ya un vencimiento de 446,7 millones con el Fondo Monetario Internacional, según el listado elaborado por el instituto de estudios Bruegel. Al día siguiente, 14 de abril, necesitará renovar o pagar 1.400 millones de euros en letras del Tesoro, la única vía de que dispone Atenas para financiar su gasto corriente. Y el 17 de abril, de nuevo 1.000 millones de euros en letras del Tesoro. Fuentes citadas por Reuters calculan que los recursos del Tesoro griego se agotarán el 20 de abril si no recibe fondos o ayuda de la zona euro.

El gobierno de Tsipras ha advertido que, si tiene que elegir entre pagar al FMI o a sus funcionarios y pensionistas (unos 1.500 millones de euros al mes en total), optará por suspender el reembolso al organismo internacional. No parece probable que la zona euro, que se ha gastado 240.000 millones de euros en el rescate de Grecia, vaya a permitir una suspensión de pagos por 500 millones de euros. Pero todo es posible.

La crisis eleva un 50% la deuda fiscal de los griegos

La troika se había marcado como uno de sus objetivos en Grecia mejorar la recaudación fiscal. Pero tras cinco años de rescate, la deuda de los griegos con Hacienda se ha disparado y alcanza ya los 76.000 millones de euros. Los impagos y los atrasos han aumentado un 50% como consecuencia, en gran parte, de las dificultades financieras que atraviesan numerosas familias y empresas.
En 2011, según datos del ministerio de Hacienda griego, la deuda fiscal de los contribuyentes rozaba los 50.000 millones de euros. Dos años después, superaba ya los 62.000 millones de euros. Y este año se ha rebasado la cota de 75.000 millones de euros, una cifra equivalente a más del 40% del Producto Interior Bruto del país.
La morosidad fiscal se traga la recaudación esperada con los impuestos inspirados por la troika, como el de las propiedades inmobiliarias, con el que se confiaba en recaudar unos 3.000 millones de euros anuales.
El gobierno de Alexis Tsipras, como el anterior de Antonis Samaras, ha ofrecido a los contribuyentes la posibilidad de saldar sus deudas en plazos de hasta 100 meses o adelantar el pago para no afrontar sanciones. Pero las arcas públicas siguen sin ingresar lo esperado.
Tsipras espera combatir la merma con medidas contra el fraude fiscal en combustibles, en tabaco y en bebidas, así como con acuerdos con terceros países (como Suiza) para gravar las fortunas griegas que se han fugado. Un estudio de la Universidad de Linz (Austria) calcula que los depósitos griegos en cuentas suizas ascienden a 80.000 millones de euros. La canciller alemana, Angela Merkel, que Atenas “dispone de flexibilidad” para plantear las reformas distintas a las dictadas hasta ahora por la troika. Pero la canciller añadió que el resultado debe ser el mismo: es decir, cuadrar las cuentas de un país que debe a sus socios de la zona euro y al FMI casi 240.000 millones de euros, unos rescates que en un 75% se han destinado a saldar las cuentas de Atenas con los bancos (franceses y alemanes, sobre todo) y el 25% restante a cubrir el gasto corriente del Estado.

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