Desayunos Cinco Días

Hacia una mejor formación profesional

Ofrecer una cualificación de calidad debe ser el objetivo de este tipo de enseñanzas, aseguran los expertos, que piden esfuerzos para potenciarla y extenderla

De pie, de izquierda a derecha: Julio Carabaña, de la Universidad Complutense de Madrid; Rafael Muñoz, de Banco Popular; Rodolfo Gutiérrez, de la Universidad de Oviedo y Mariano Fernández Enguita, también de la Complutense. Sentadas, en el mismo orden, Raquel Fernández León, de Telefónica y Soledad Iglesias Jiménez, del Ministerio de Educación.
De pie, de izquierda a derecha: Julio Carabaña, de la Universidad Complutense de Madrid; Rafael Muñoz, de Banco Popular; Rodolfo Gutiérrez, de la Universidad de Oviedo y Mariano Fernández Enguita, también de la Complutense. Sentadas, en el mismo orden, Raquel Fernández León, de Telefónica y Soledad Iglesias Jiménez, del Ministerio de Educación.

La formación en sí misma no crea empleo, pero ayuda a mejorar las perspectivas de trabajo y la inserción en el mercado laboral de quienes se esfuerzan en mejorar sus competencias. Es una de las conclusiones presentadas por los seis expertos reunidos por CincoDías con la colaboración del Círculo Cívico de Opinión en un desayuno de trabajo que tenía por objeto de debatir sobre las perspectivas de la formación profesional en España. Sometida a diferentes modificaciones en los últimos tiempos, este tipo de enseñanza y la cualificación que aporta a los alumnos tiene por delante una serie de retos para encarar el futuro, señalaron los ponentes presentes en la mesa.

Rodolfo Gutiérrez, catedrático de Sociología de la Universidad de Oviedo, socio del Círculo Cívico de Opinión y coordinador del documento titulado La formación profesional ante el desempleo –editado por esta organización–, aludió a dos de los conceptos clave del debate: extender y mejorar. Este experto señaló que, no obstante estos dos objetivos son difícilmente compatibles.

A la vista de lo recogido en el documento, el catedrático señaló que “en estos momentos es más prioritario extender que mejorar”, en referencia a la necesidad de que la formación profesional llegue a más personas. Ligado a ello, Gutiérrez se refirió a la falta de prestigio como uno de los obstáculos a los que se ha tenido que enfrentar desde hace mucho la FP en nuestro país.

“A pesar de la mejora en la percepción social, algunos colectivos –no tanto en el alumnado pero sí todavía en los padres– existen ciertas reticencias”, afirmó Soledad Iglesias, subdirectora General de Orientación y Formación Profesional del Ministerio Educación, Cultura y Deporte. Por su parte, Julio Carabaña, catedrático de Sociología de la Complutense de Madrid y autor de uno de los informes incluidos en el documento del Círculo Cívico, consideró que ese prestigio “no es mayor ni menor en España que en otras partes”. Para este experto, este se corresponde con aquel que tienen las profesiones para las que se cualifica a los alumnos.

“El prestigio de los estudios de medicina es el más alto de todo el mundo, junto con las ingenierías, porque dan acceso a profesiones en las que se gana más dinero, otorgan una posición en la organización más alta y proporcionan más reconocimiento”, explicó y señaló cómo las profesiones a las que da acceso la FP_(desde técnicos electricistas a auxiliares de enfermería pasando por mecánicos o administrativos) no gozan de la misma consideración social.

Sin embargo, también aputó a que algunos casos son diferentes principalmente debido a las posibilidades de desarrollo posterior que ofrecen. En este sentido, Raquel Fernández León, Directora de Desarrollo, Selección y Gestión de Talento en Telefónica hizo referencia a cómo las capacidades y las ganas de crecer de las personas sirven para que progresen en las empresas. “Las posibilidades de mejora se abren para todos los profesionales que trabajan en una empresa siempre y cuando exista un modelo de meritocracia claro”, aseveró la representante de Telefónica en el debate. “Aunque es posible, uno no tiene por qué limitarse a ser administrativo en una compañía aunque entre de esa forma: entran en juego una serie de capacidades que permiten a cada uno forjarse su propia carrera”, concluyó.

“En el sector financiero no hay discriminación una vez que los trabajadores se incorporan”, aseguró Rafael Muñoz, director de Recursos Humano del Banco Popular sobre el mismo tema. “Si nos fijamos en las carreras de personas que entraron con el título de formación profesional, en el banco tenemos directores de sucursal, interventores... carreras brillantes”, explicó. “Cuando se buscan actitudes a futuro en personas que se incorporan al sector financiero o cualquier empresa privada se buscan cualidades comerciales, relacionales, de integración... valores que no son excluyentes de uno u otro perfil de acceso”, recalcó Muñoz que también se refirió a algunas cualidades de los profesionales que han pasado por la FP como su mayor sentimiento de pertenencia a la empresa. “La experiencia nos dice que la rotación de estos profesionales es menor que la de los universitarios, algo importante a la hora de retener talento”, recalcó.

Por su parte, Mariano Fernández Enguita, catedrático de Sociología de la Complutense de Madrid y autor de otro de los informes del documento de Círculo Cívico, opinó que las oportunidades de promoción dependen también de la situación del sistema productivo.

Además, Fernández Enguita introdujo un factor más en el debate que influye en esa necesidad de extensión de la formación profesional: la orientación que reciben los alumnos a la hora de decidir cómo se formarán para labrarse su futuro. “En España hay poca orientación y la que hay es mala”, aseguró el catedrático que se refirió al problema de que los orientadores escolares no conocen el mercado laboral.

En el capítulo de las mejoras a las que puede verse sometida la oferta formativa en FP y la cualificación que ofrece, los expertos se centraron en la importancia que se debe dar a la calidad de la enseñanza. “Uno de los retos en los que intentamos avanzar permanentemente desde la formación profesional es la respuesta a las necesidades emergentes”, explicó la representante del Ministerio de Educación, que destacó que los sistemas de cambio son lentos, aunque no tanto en los nuevos títulos que se van publicando, siempre con una perspectiva de sector.

“Está muy bien que la formación reglada se actualice, pero tampoco tanto como para satisfacer o intentar satisfacer las necesidades de las empresas. La formación reglada es la formación básica, y luego corresponde a cada empresa dar la específica que necesita la gente para trabajar allí”, argumentó Julio Carabaña. Algo con lo que coincidió Soledad Iglesias, que aseguró que la formación profesional debe buscar un equilibrio entre la polivalencia y la especialización.

En este mismo sentido, Rodolfo Gutiérrez se mostró convencido de que una de las formas que tienen estas enseñanzas de adaptarse al cambio es, paradójicamente, reforzar los conocimientos transversales.

Con respecto a la FP dual, en que los alumnos compaginan el aprendizaje teórico con la práctica en empresas, la subdirectora general de Orientación y Formación Profesional del Ministerio Educación recalcó que el “modelo español no puede ser el de otro país”. Iglesias subrayó que aunque el modelo alemán se ha convertido en referencia, requiere unas circunstancias tan concretas que es difícilmente exportable.

Además, esta experta señaló algunos puntos débiles. “No pensamos que el modelo de aprendiz responda a lo que queremos conseguir, porque lo que buscamos es que todos los alumnos consigan los resultados de propios del título”, aseveró y argumentó que el modelo de aprendices podría conducir a diferencias en la formación dependiendo de las organizaciones en las que se realizaran las prácticas. “Por eso en los proyectos que hay de formación dual existe una adaptación entre centro y empresa donde el primero asume toda la formación del alumno y comparte con la compañía solo lo que esta puede conseguir”.

El debate también se centró en la necisidad de ofrecer una formación adecuada para que los profesionales se enfrenten a un mercado cada vez más global. “El problema fundamental es la adaptación de nuestra FP, por lo menos, al mercado de trabajo europeo, algo que pasa necesariamente por las lenguas”, reflexionó Julio Carabaña.

Así, los expertos hicieron hincapié en la necesidad de mejorar este aspecto, el del dominio de diferentes idiomas, en el que a pesar de su importancia para acceder a otros mercados, los profesionales españoles todavía tienen grandes carencias.

La representante del Ministerio de Educación apuntó a la participación de España en los campeonatos internacionales de formación profesional, como una experiencia que ha contribuido a inculcar un mayor interés por el aprendizaje de lenguas tanto a los alumnos como a los profesores participantes, que experimentaron las dificultades que podían tener para desenvolverse en un contexto global. Sin embargo, Mariano Fernández Enguita recordó que se trata de un tipo de competencias, junto con la digitalización, que no corresponde dar a la formación profesional.

Este catedrático expuso que la mejora de este tipo de enseñanza de cara al futuro pasa por una clara apuesta del Gobierno, incluyendo la inversión en forma tanto de innovación como de ayudas. Por su parte, la directora de Desarrollo, Selección y Gestión de Talento de Telefónica, apuntó a que también es necesaria la intervención y el compromiso de todos los agentes que tienen algo que decir en la formación profesional, desde los centros de formación a las instituciones y las empresas. “Hay que tener una visión de futuro construida entre todos”, aseguró.

Para el director de Recursos Humano del Banco Popular, la clave para que esta siga avanzando pasa por un enfoque hacia la calidad. “Este favorecerá no solo a la sociedad sino también a la competitividad de las empresas”, afirmó. “Yo creo que la formación profesional española es mejor de lo que pensamos y el reto está en que tiene que acoger a más gente”, señaló como conclusión el catedrático de Sociología de la Universidad de Oviedo y socio del Círculo Cívico de Opinión.

Las dificultades de las pymes para participar en la formación

Las empresas tienen un papel protagonista no solo en el plano productivo, sino también en el educativo, especialmente en modelos como el de la formación profesional dual en el que tienen contacto de forma directa con los alumnos de estas enseñanzas. Sin embargo, los expertos reunidos por CincoDías con la colaboración del Círculo Cívico de Opinión, destacaron las dificultades con las que se encuentra un gran número de compañías españolas para colaborar en esta formación. Y es que no hay que olvidar que más del 95% del tejido empresarial en nuestro país está compuesto por pymes.

“Es cierto que los alumnos que pueden acceder a una cierta parte de la formación en la empresa van a conseguir que las competencias que adquieran estén mucho más cerca de la realidad que cuando se limitan a cualificarse en el centro educativo, el problema es que tenemos mucha pequeña y mediana empresa que no puede responsabilizarse de eso”, apuntó Soledad Iglesias Jiménez, subdirectora general de Orientación y Formación Profesional del Ministerio Educación durante la conversación.

En la misma línea se pronunció Rafael Muñoz, director de Recursos Humanos del Banco Popular, que señaló que la formación dual tal y como está planteada está muy enfocada todavía a la participación de las grandes compañías y deja de lado a las que tienen menos recursos.

“En los países que tienen este tipo de formaciones, y yo creo que es la única salida que hay, se están utilizando las asociaciones empresariales que, a través de centros específicos, se encargan incluso de la burocracia”, apuntó Iglesias que recordó que la gestión de los trámites es algo que los negocios de pequeño tamaño no se pueden permitir.

La representante del Ministerio en el debate aseguró que además este modelo podría tener otras ventajas como la posibilidad de que los alumnos rotaran por empresas asociadas, incluso de diferentes sectores, lo que les proporcionaría una formación aún más completa.

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