Editorial

Por un mercado más limpio

El buen funcionamiento del mercado se basa en las buenas prácticas. Esta tautología debe formar parte del ADN de todos los agentes que intervienen en la actividad financiera, pero sobre todo en aquellos que son depositarios de la confianza de los inversores. Es el caso de los asesores, y más concretamente de las empresas de asesoramiento financiero, las conocidas como Eafi; personas físicas o jurídicas que prestan este tipo de servicios en materia de inversión, nacidas para profundizar en la especialización y profesionalización. Sometidas a la Ley del Mercado de Valores y reguladas por la CNMV, las Eafi deben disponer de medios técnicos y humanos adecuados para asumir sus responsabilidades, cumplir sus obligaciones y ofrecer las debidas garantías a sus clientes. Es lo que, a tenor de la multa récord impuesta por la CNMV, faltaba clamorosamente en Dracon Partners, que fue la primera Eafi expulsada del registro de este tipo de empresas, en 2012. Tras el expediente incoado, la ya desaparecida firma de inversión y su antigua administradora, Sara Pérez Frutos, tendrán que hacer frente a una sanción de 1,9 millones por cuatro infracciones muy graves, encabezadas por el incumplimiento de las normas de conducta con su clientela. Separar trigo y paja es una saludable costumbre, a la que siempre ayudan el control y la transparencia.

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