El impacto de la recuperación

Funcas prevé que IVA e IRPF aportarán 14.000 millones extra

Detalle de una calle comercial en el centro de Madrid.
Detalle de una calle comercial en el centro de Madrid.

El pasado 1 de enero entró en vigor la reforma fiscal, que aportará a los bolsillos de ciudadanos y empresas 9.000 millones de euros en dos años, y que trata de compensar los incrementos impositivos aprobados desde que Mariano Rajoy accedió a la presidencia del Gobierno a finales de 2011. Solo el IVA, el segundo impuesto más importante en términos de recaudación, ha subido dos veces (en julio de 2010, con José Luis Rodríguez Zapatero en el Ejecutivo, y en septiembre de 2012, ya con Rajoy), pasando de un tipo general del 16% al 21%. El saldo entre los incrementos impositivos y las bajadas tributarias es claramente negativo para los contribuyentes, con un incremento impositivo neto de 19.896 millones entre 2012 y 2016.

Un saldo que se verá compensado parcialmente por la mejora del ciclo económico, según un artículo firmado por José Félix Sanz, Juan Manuel Castañer y Desiderio Romero en la última publicación de Cuadernos de Información Económica editado por la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas). Los autores prevén que la recuperación económica (el Ejecutivo y los expertos auguran que el crecimiento será superior al 2% al menos en los dos próximos ejercicios) elevará la recaudación del IRPF y los impuestos que gravan el consumo en casi 14.000 millones en 2015 y 2016, prácticamente el 1,4% del PIB. Y para ello, parte de las previsiones de incremento de la renta nominal de los hogares realizadas por Funcas (3,3% en 2015 y 3,5% en 2016) aplican las elasticidades calculadas para cada impuesto (1,48 en el IRPF y 1 en los impuestos sobre el consumo).

En concreto, calculan que la mejora de la situación económica generará un incremento de la recaudación de IRPF de 3.880 millones en 2015 y 4.062 millones en 2016. Por su parte, los ingresos por impuestos sobre el consumo de los hogares crecerán en 2.858 millones este año y otros 2.978 millones en 2016. Los autores explican que el diseño progresivo del IRPF hace que su recaudación sea relativamente sensible al ciclo, aunque, en términos recaudatorios, la eventual mejora del ciclo no será igualmente rentable para todas las comunidades autónomas. De hecho, pronostican que el mismo incremento generará un aumento relativo de los ingresos mayor en las comunidades pobres que en las ricas.

Ese aumento de recaudación no mitigará el impacto de las subidas desde 2011

En cuanto al consumo, los expertos aseguran que el cómputo de la elasticidad desmantela la idea de que la imposición indirecta que grava el consumo en España es “fuertemente regresiva”. Por el contrario, se confirma una clara proporcionalidad. Además, en este caso, el impacto recaudatorio no presenta tantas divergencias territoriales, sino que se distribuiría de forma uniforme.

Estas elasticidades permitirán elevar significativamente la recaudación de IRPF y de los impuestos sobre el consumo en un futuro inmediato sin necesidad de tomar medidas adicionales. Aun así, advierten de que la mejora de la recaudación puede ser muy superior porque no se ha tenido en cuenta el efecto que pueda tener la reforma fiscal, que entró en vigor el 1 de enero de 2015 y que se intensificará en 2016, ni la recaudación de impuestos sobre el consumo de las Administraciones públicas y las empresas.

En otro artículo firmado por José María Durán-Cabré y Alejandro Esteller-Moré se analiza esta reforma fiscal, que se ha centrado en el IRPF y sociedades, y se contrasta la opinión con la de los asesores fiscales. En general, Funcas señala que los cambios implementados van en la dirección de eliminar las disfunciones previas, aunque quedan aspectos sin tratar relacionados con el IVA y la imposición de la riqueza. En concreto, consideran que la reforma reduce “algo” la brecha entre los tipos impositivos máximos del IRPF y sociedades, aunque sigue existiendo una diferencia “considerable”. Por otro lado, cree que se han incluido cambios de la reforma del impuesto de sociedades que pueden hacer que se usen menos las estructuras societarias con la finalidad de reducir el coste fiscal, aunque otras modificaciones van en sentido contrario.

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