Las cuentas de un exconcejal de Las Palmas entre las sospechosas

¿Se podría haber evitado la liquidación de Banco Madrid?

Vista de la sede de Banco de Madrid el pasado lunes en la capital madrileña.
Vista de la sede de Banco de Madrid el pasado lunes en la capital madrileña. EFE

Los acontecimientos acaecidos en los últimos años en el sistema financiero español bien podrían ser objeto de una serie de televisión. Hay intrigas, buenos y malos, además de otros ingredientes que dan consistencia a un argumento cinematográfico de varios capítulos. El último caso es el de Banco Madrid, una entidad que pese a su pequeño tamaño ha vuelto a poner en el punto de mira a la banca española, sobre todo a la dedicada a la operativa con ricos denominada banca privada. La sombra del riesgo reputacional vuelve a sobrevolar sobre el sector.

El caso Banco Madrid saltó el pasado 9 de marzo a las 17.00 horas. Fue cuando el banco recibe el informe de la Comisión de Prevención del Blanqueo de Capitales (Sepblac) de una inspección realizada entre abril y el 23 de mayo de 2014 –tanto el Banco de España como la firma madrileña esperaban el informe desde septiembre del pasado año. Su retraso les sorprendió–. Fue la propia entidad financiera la que trasladó este escrito al Banco de España. En él no se habla de irregularidades, aunque sí de deficiencias. Tampoco se incluye ningún nombre ni operación concreta. Nada hacía sospechar a esa hora el desenlace final, más cuando el Banco de España había concluido su inspección el 21 de enero.

Fue sobre las 21.00 horas de ese lunes cuando el Banco de España llama a José Pérez, presidente de Banco Madrid (que a esa hora estaba en la presentación de un libro sobre Cuba), para comunicarle que el Tesoro de Estados Unidos parecía que iba a emitir una nota relativa a BPA. Ni el Banco de España ni la entidad madrileña sabían cuál era el motivo. Especulaban con que pudiera ser por alguna operación relacionada con el empresario ruso Andréi Petrov, aunque estas cuentas ya estaban bloqueadas.

Pero a las 9.00 horas del martes el subgobernador llama a Pérez y le dice que le acompañe el secretario del consejo. Les comunica que Andorra iba a intervenir BPA. Para evitar el contagio con su matriz, Banco Madrid recupera su idea de poner un consejero delegado distinto al que tiene en común con el banco andorrano. Pero no ya no hay tiempo, a las 21.00 horas el supervisor interviene Banco Madrid, medida lógica una vez que comparte consejero delegado y cuelga directamente de BPA.

Sin sospechas de dimisión

La idea es que el consejo de Banco Madrid trabaje de la mano con los dos interventores del supervisor, pero todo se precipita. El miércoles intentan operar con normalidad. Pero el banco se va deteriorando y la fuga de depósitos crece. El jueves se reúne el comité del Sepblac para tomar medidas sobre los posibles delitos de blanqueo de capitales. Antes el Banco de España pide al consejo de Banco Madrid que dimita. José Pérez no estaba dispuesto a dejar el banco, pero al final dimiten todos.

Pero antes de todo esto, en julio de 2014, una vez que los inspectores del Sepblac se han ido del banco, Banco de Madrid remite un escrito a este organismo explicando algunas operaciones y cambios de estrategia que ha seguido la firma desde 2011. Se va a centrar más en España. También explica las razones por las que se había prescindido del anterior director general del banco, Xavier Mayol, nombrado por BPA en 2010 antes de que el Banco de España diera autorización a Kutxa para la venta del banco madrileño. Y es que BPA tomó las riendas de Banco Madrid casi un año antes de que la entonces caja vasca consiguiera la aprobación para realizar la transacción en verano de 2011 (dos años después de iniciarse las negociaciones).

En el informe de julio de 2014 se alude, aunque sin citar nombres, a las operaciones detectadas con Mayol como director con algún político venezolano, pero parece que la cuantía es muy baja, de 4.678 euros. En febrero de 2012, ya fuera Mayol, Banco Madrid piensa nombrar a un consejero delegado, pero pasa el tiempo y BPA, dueño del banco, deja a Joan Pau Miquel Prats como primer ejecutivo de la entidad andorrana y de su filial. ¿Qué hubiera ocurrido si en verano del pasado año José Pérez, presidente de Banco Madrid hubiera decidido fichas a un primer ejecutivo en España?. Parece que el futuro de Banco Madrid no hubiera sido tan drástico como el actual, que pasa por la apertura de un concurso de acreedores y su posterior liquidación, una vez que el FROB comunicase su decisión de no acudir a su rescate.

Varias fuentes consultadas afirman que una de las razones por las que se precipito el nombramiento de los tres administradores el pasado el pasado 12 de marzo y de que el lunes 16 de marzo presentaran el concurso de acreedores ante el juez está estrechamente ligado a la detencisón el sábado 14 de marzo en su domicilio de Andorra a Joan Pau Miquel Prats por presunto delito de blanqueo de capitales. En septiembre del pasado año José Pérez presentó un proyecto a la matriz del banco, a BPA, para segregar su filial española. El objetivo era doble, por un lado se pretendía la independencia en el negocio de Banco Madrid y sobre todo, era lógico para llevar a cabo una operación corporativa. En aquellas fechas la entidad española mantenía conversaciones muy avanzadas para llevar a cabo una fusión una vez frustradas las negociaciones para adquirir Inversis.

El esquema era sencillo, crear un holding del que colgará BPA y por separado Banco Madrid, un triángulo. Pero Andorra no dio su bendición a la operación. Esta es otra de las opciones que varios expertos aseguran que podía haber llevado a cabo el Banco de España y Economía para evitar la liquidación de Banco Madrid. Aislar esta entidad de su matriz y que siguiera funcionando con los administradores nombrados por el supervisor hasta que se encontrara un comprador. “ültimamente varios bancos habían mostrado su interés por Banco Madrid. Se podía haber vendido fácilmente. Ahora parece tarde”, señala una fuente financiera.

El Banco de España, e incluso de Economía, no tenían inicialmente en su hoja de ruta un final tan drástico para Banco Madrid, pero todo se precipitó, y el hecho de la investigación de EE UU fue como un imprevisto que nunca había barajado el Gobierno español, explican algunas fuentes. Tras la dimisión en bloque del consejo de la entidad el Banco de España nombró a tres administradores. La medida tenía como objeto preservar la estabilidad de la entidad y su operativa, según el comunicado del supervisor. La idea de instar el concurso de acreedores y de su liquidación llegó después. “La verdad que los acontecimientos provocaron un tsunami en la entidad al cortar el viernes los bancos sin previo aviso sus flujos de liquidez y tras la salida masiva de depósitos no parecía que hubiese otra solución que instar el concurso de acreedores. Era imposible parar esta fuga, más cuando el Sepblac había remitido a la Fiscalía un informe con las operaciones sospechosas de blanqueo de capitales”.

Investigación de Sepblac

El Sepblac ha analizado a 152 clientes de Banco Madrid, de los que concluye que de los 56 clasificados con riesgo medio o medio bajo, 39 debían estar con riesgo atribuido superior. Para 46 señala que debían ser objeto de un examen especial. 21 tienen un saldo inferior a 6.000 euros y sin movimientos, 16 con saldo cero, y 17 son operaciones calificadas como significativas, pero solo una es mayor de 6.000 euros. Hay seis operaciones sospechosas, según el informe de Sebplac, de las que dos están ya canceladas, según el banco. En total, entre 14 a 20 millones. Una de las operaciones sospechosas es la de un exconcejan de Las Palmas.

 

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