Los sastres más destacados
Dónde hacerse el mejor traje ‘bespoke’

Dónde hacerse el mejor traje ‘bespoke’

“Mis trajes hacen más alto y delgado a quien los lleva”, dice el valenciano Puebla

En España hay maestros cuyos servicios son requeridos por la realeza y la élite empresarial

Aunque la costumbre de acudir a un sastre haya sucumbido ante las opciones low cost de las grandes firmas de moda, hacerse un buen traje a medida sigue siendo un buen hábito. A precios no tan desorbitados, garantiza un resultado perfecto, con telas de calidad. En España quedan grandes maestros cuyos servicios son requeridos por la realeza y la élite empresarial. Uno de los más reconocidos es Jaime Gallo, quien fundó su firma en 1972 en Madrid. Sus piezas se reconocen por “el talle, el cuello, las solapas y esa caída tan particular” hacia el interior, explica el sastre. “También los hombros tienen líneas limpias”.

“Nuestro sello es la dedicación y personalización extrema de cada una de nuestras prendas”, señala Lander Urquijo, con tiendas en Madrid, Bilbao y París. Dentro de la boutique cuentan con la sección The Apartment, una sala privada para trajes bespoke (a medida), en homenaje a las míticas sastrerías de Savile Row en Londres. “Estamos en continua evolución, esto nos hace ser más transgresores y pioneros”, añade. Sus precios van desde los 700 euros, sin un límite máximo, ya que las telas pueden ser lo caprichosas que el cliente desee.

En la capital, otra histórica opción pasa por las manos de José María Reillo, quien asegura que es un seguidor de las tendencias, sin olvidar el buen gusto. “Mi estilo es un clásico renovado, de trajes flexibles y más ligeros, ya que no van armados”. Muy cerca, otro clásico, Yusty, con 100 años de historia. “Hoy en día, para hacer un traje a medida se necesitan 40 horas de trabajo artesanal. El cliente escoge el tipo de prenda, que puede ser de alpaca, vicuña, cachemira y seda de las mejores casas, como Scabal, Loro Piana o Dormeuil”, comenta Daniel Yusty, tercera generación al frente de la firma. “Los clientes suelen ser empresarios importantes, dandis y turistas que buscan una prenda de lujo”.

'The Apartment', de Lander Urquijo, en Madrid.
'The Apartment', de Lander Urquijo, en Madrid.

Otro maestro de la aguja, Agustín García, conocido porque su sastrería Serna confecciona los trajes militares del rey Felipe VI, define su estilo a caballo entre la moda británica y napolitana: “La chaqueta es más entallada, como en Italia, y sin la estructura inglesa”. A su vez, de estilo inglés, “pero de hechuras más blandas”, se define Joaquín Fernández-Prats, maestro de la histórica Sastrería Langa, para un resultado “estilizado y de solapas redondeadas”.

Desde 1843, Santa Eulalia es referencia de la moda y el lujo en Barcelona. En pleno paseo de Gracia, la planta inferior de la boutique se dedica al traje bespoke, con precios a partir de 3.500 euros. “Una de nuestras diferencias más relevantes es la simbiosis y el enriquecimiento mutuo entre la experiencia y buen hacer del maestro y la aportación de ideas, que proporcionan los dos sastres jóvenes”, detalla Luis Sans, propietario de la firma. “Uno de nuestros mayores valores es saber escuchar al cliente”.

En Valencia se encuentra el veterano Antonio Puebla: “La gente que conoce mis trajes, cuando ve uno, dice: ‘Ese es un puebla’; tienen una gracia innata para hacer más alto y delgado a quien los lleva”, asegura este creador, que tiene más de 120 clientes fieles por todo el mundo. “Soy especialista en trajes finos, porque la mayoría no trabajan con estos tejidos”, apunta. Pero “un ávila hace más estilizado”, coincide también Fernando Rodríguez Ávila, quinta generación de la saga de sastres más conocida de Sevilla. El secreto: estudiar al detalle la anatomía de cada hombre, adaptando el corte a la moda. “Es una pena que la gente se haya desvestido, ya no hay elegancia”.

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