Decisición determinante para el negocio de la banca británica

La UE falla sobre el negocio de la City en la zona euro

Un inversor camina delante de la Bolsa británica en Londres
Un inversor camina delante de la Bolsa británica en Londres

El Tribunal de Justicia Europea fallará mañana sobre el recurso del Gobierno británico contra las directrices del Banco Central Europeo que pretenden que el lucrativo negocio de la compensación y liquidación de pagos en euros se realice casi exclusivamente en los países pertenecientes a la Unión Monetaria.

El caso que dirimen los jueces en Luxemburgo puede marcar el futuro de la relación entre Reino Unido y la zona euro. A pesar de mantener su propia divisa, la libra esterlina, la City londinense ejerce como uno de los principales centros financieros de la zona euro. Un papel que puede verse en peligro si Londres pierde mañana su recurso contra la decisión el BCE.

El Gobierno de David Cameron presentó el recurso en septiembre de 2011, sólo dos meses después de que el BCE adoptase su nuevo Marco Político de Vigilancia del Eurosistema. Ese Marco fijó el principio de que “las infraestructuras para compensar transacciones de pago denominadas en euro deben estar domiciliadas en la zona euro”.

El recurso británico cuestiona en primer lugar la competencia el BCE para adoptar ese tipo de exigencia. A continuación acusa a Fráncfort de discriminar, por razones de nacionalidad, a los operadores cuyo domicilio legal esté en un país de la UE, como el Reino Unido, que no haya adoptado el euro. Y por último considera desproporcionada la medida.

El BCE, por su parte, considera que la fontanería de una moneda (cámaras de compensación, sistemas de pago, registros electrónicos de transacciones, etc.) puede afectar a la estabiliad del sistema financiero, “no sólo a través de su diseño, sino también de su localización geográfica”. Y por eso quiere que esté en un territorio plenamente bajo control.

En 2013 las cámaras de compensación de la zona euro gestionaron pagos en metálico por 14 billones de euros, 121 billones en repos y 193 billones en derivados. El BCE ve “muy preocupante” que esa infraestructura esencial radique en parte fuera de la eurozona.

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