Los nuevos flujos de dinero crecieron un 36% en 2014

Fondos cotizados: una industria en pleno boom

Bolsa de Fráncfort.
Bolsa de Fráncfort.

Un 30% de Bolsa de Vietnam; un 20% de bonos de Indonesia; un 15% de platino; otro 15% de una cesta de deuda ligada a la inflación y, para terminar, un 20% de acciones de grandes compañías que cumplen con los preceptos de la inversión islámica. Una cartera así parece salida de la imaginación de avezado gestor de fondos, pero realmente está al alcance de cualquiera. ¿Cómo? A través de los fondos cotizados (conocidos por sus siglas en inglés, ETF). Estos productos permiten apostar por la evolución de cientos de activos diferentes–desde futuros sobre cereales a divisas–, con comisiones muy bajas (del 0,09% en el caso del Eurstoxx) y con tan solo un clic desde el ordenador.

El auge de esta modalidad de inversión ha hecho que en 2014 se batieran todos los récord. Al cierre del ejercicio, el dinero nuevo invertido en ETF alcanzó los 300.000 millones de euros, tras crecer un 36%. Solo durante diciembre, las entradas netas de fondos fueron de 54.000 millones de euros, el mayor flujo mensual en la historia. En enero de 2015, se batió el récord de fondos en ETF europeos, con un incremento 12.400 millones de euros.

Funcionamiento

Los ETF son un instrumentos híbrido, entre los fondos de inversión y las acciones, de tal manera que reúnen la diversificación que ofrece la cartera de un fondo con la flexibilidad que supone poder entrar y salir de ese fondo con una simple operación en Bolsa. Su estructura es la de un fondo de inversión cuyas participaciones se negocian y liquidan exactamente igual que las acciones. A diferencia de las participaciones de los fondos tradicionales, que solamente se pueden suscribir o reembolsar a su valor liquidativo, que necesariamente se calcula tras el cierre de cada sesión, los ETF se compran y venden en Bolsa, como cualquier acción, con las mismas comisiones.

Su segunda característica es que su política de inversión consiste en replicar el comportamiento de un determinado índice de referencia (el Ibex 35, el EuroStoxx 50, el Nasdaq 100...). A medida que la oferta de índices ha ido aumentando, también lo ha hecho la variedad de ETF. A día de hoy existen 3.460 fondos cotizados diferentes. Si se suman los ETP (fondos que replican la evolución de los precios de las materias primas), la cifra se eleva hasta 3.993 productos distintos.

El líder absoluto de este mercado es la gestora norteamericana BlackRock, cuya marca de ETF –iShares– gestiona un volumen agregado que roza el billón de dólares (867.000 millones de euros), con una cuota de mercado del 38,5%.

Gestión pasiva

Aunque los inversores particulares van teniendo cada vez más protagonismo a la hora de comprar ETF, aún predominan con claridad los inversores institucionales: planes de pensiones, fondos, Sicav o aseguradoras.

“Para un gestor que quiera destinar parte de su cartera a una apuesta rápida, segura y barata, la opción de los ETF es imbatible”, explica César Muro, vicepresidente para productos de gestión pasiva en Deutsche Asset & Wealth Management. Por ejemplo, ha habido fondos que han buscado una punta de rentabilidad posicionándose en Bolsa japonesa para recoger el efecto de la política de expansión monetaria. En lugar de tener que seleccionar en qué empresas entrar, lo más sencillo es comprar ETF que repliquen la evolución del Nikkei. Al haber mucha competencia, las comisiones cada vez son más bajas. En el caso de la renta variable japonesa están entre el 0,4% y el 1% anual.

Aunque uno de los usos más habitual para los ETF es la utilización táctica, cada vez hay más gestores que destinan una parte de la cartera a una inversión estratégica pasiva a través de ETF. “En Deutsche Bank AM hemos lanzado hace poco un producto que replica la evolución del mercado global de deuda, incluyendo miles de bonos soberanos, corporativos, de diferentes perfiles de riesgo e inversión, que lo convierten en un producto tremendamente diversificado”, apunta Muro.

En crecimiento

En 2016 se cumplirán 40 años desde que la firma Vanguard creó el primer ETF, que replicaba el índice S&P 500. Desde entonces, su desarrollo ha sido imparable, especialmente en Estados Unidos, donde se concentra el 80% del patrimonio gestionado. Allí, ha habido varios meses donde ha entrado más dinero en fondos cotizado que en fondos tradicionales. Para Europa, los expertos creen que este año los ETF crecerán, nuevamente, cerca de un 20%.

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