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Más problemas para HSBC

Los problemas financieros de HSBC sobrepasan a su dolor de cabeza por los impuestos suizos. Las revelaciones sobre los últimos problemas fiscales del banco –y las cuentas en el extranjero del consejero delegado, Stuart Gulliver– han supuesto un nuevo escrutinio y elevado el listón para la conducta en el futuro.

Gulliver admite las nuevas revelaciones sobre malas prácticas en el pasado en la banca privada suiza de HSBC que ha calificado como “motivo de vergüenza”. Esto también hace más urgente su campaña para reforzar los controles y reducir los negocios que ponen en peligro la reputación del banco. Por ahora, la credibilidad de Gulliver está en gran parte intacta: ha pagado todo el impuesto sobre la renta de Reino Unido desde que se mudó a Londres hace más de una década. Además, sus cuentas en el extranjero parecen haber sido diseñadas para boicotear a colegas curiosos más que a los recaudadores de impuestos. Aun así, los ejemplos recientes de mala conducta plantearían una vez más dudas sobre si HSBC es demasiado grande, lo que podría poner en peligro una licencia bancaria estadounidense.

Mientras tanto, los altos mandos deben demostrar que el banco puede generar ingresos suficientes para cubrir los costes adicionales de contratación de personal de cumplimiento y el pago de las multas, al mismo tiempo que obtiene una rentabilidad adecuada. Con los tipos de interés bajos en todo el mundo, HSBC está teniendo dificultades para ampliar sus ingresos. Sin embargo, los costes siguen aumentando. Esto ayuda a explicar por qué HSBC ha reducido su objetivo de rentabilidad sobre recursos propios (ahora apunta a más del 10%, aunque el año pasado fue de solo un 7,3%).

Las acciones de HSBC cayeron ayer un 6%, pero después de que se publicaran los resultados. Eso recuerda que los problemas del banco son mucho más amplios que las faltas del pasado en Ginebra.

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