Editorial

Rescatar a Grecia, pero no a Syriza

El Gobierno griego pedirá hoy formalmente a las autoridades comunitarias la prórroga del restace financiero que arrancó en 2010 y que conlleva el cumplimiento de una serie de contrapartidas por parte de Grecia. Tras una serie de forcejeos en los que Atenas ha pretendido fulminar la figura institucional de la troika, eliminar la palabra rescate y suavizar buena parte de las condiciones para disponer de margen de maniobra para aplicar el programa con el que ha ganado las elecciones del 25 de enero, los agobios financieros para el Tesoro heleno y para la banca del país han aconsejado la sensatez de la obligada prórroga. Una prórroga de seis meses para no cortar el hilo de los pagos y mantener con vida al sistema bancario, que necesita la protección del restace para poder descontar papel en el BCE y obtener liquidez.

En estos seis meses próximos es cuando debe renegociarse una parte de las condiciones para aliviar los sacrificios de la población griega, con menos exigencia de superávit primario, algo en lo que todos los socios de Grecia están de acuerdo. Pero Europa no puede ceder a la primera, porque la idea de que lo firmado por el Gobierno anterior obliga al actual es clave para mantener el rigor en la zona euro. Se trata de rescatar a Grecia, y en ningún caso de rescatar a Syriza y su gobierno.

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